Tengo derecho a destruirme / Kim Young-ha

Una editorial que em dona bones sensacions i un títol potent, combinat amb un llibre curt, fan un còctel al qual em costa molt resistir-me, tot i que l’autor Kim Young-ha () em resulti un complet desconegut.

Per cert, la coberta que veieu aquí és la de Malas Tierras, però vaig demanar el llibre sense fixar-me en aquest detall i em va arribar el de l’editorial argentina Bajo la luna, imagino que si hi ha diferències aquestes seran mínimes.

Llibre estrany, hipnòtic i que sembla no tenir un fil excessivament clar excepte aquest caràcter mig oníric, com si tots els personatges es moguessin al caire de la realitat, entre feines misterioses, art i taxis bala (una peculiaritat coreana que desconeixia, bàsicament taxis per trajectes llargs que van al que dona el cotxe i una mica més).

El taxi de K circulaba peligrosamente entre los 170 y 180 kilómetros por hora en dirección a Seúl por la ruta de ida de la autopista Gyeongbu, a la altura de Gumi. Un túnel apareció ante él en un abrir y cerrar de ojos. Dentro del túnel, el ruido que vibraba en sus oídos se amplificó aun más, pero él casi no podía percibir nada. Sus sentidos comenzaron a experimentar una regresión.

Tot plegat em recorda molt l’atmosfera del llibre Azul.

I un estrany triangle entre els germans K i C i Judith/Seyon.

—Fue un juego —dijo Judith rompiendo el largo silencio.

La nieve se había acumulado otra vez sobre el parabrisas y el interior del vehículo había vuelto a quedarse oscuro.

—El primer día que me acosté contigo, ¿te acuerdas de que me estaba comiendo un Chupa Chups? Sabía que no parabas de mirarme y decidí jugar a un juego. Me pregunté si te seduciría antes o después del Chupa Chups. Se me dio por hacer una apuesta conmigo misma. Si lograba seducirte antes de acabarme el Chupa Chups, viviría contigo, pero si lo hacía después del Chupa Chups, viviría con K. ¿Qué te parece? ¿No es divertido?

Gustav Klimt, “Judith I (und der Kopf des Holofernes),” 1901,” © John W. Schulze, Creative Commons.

Anem d’interpretacions de l’art a viatges, a suicidis, a anar-se’n, molt nihilisme com a resposta a un món que no aconsegueix ni tan sols formular les preguntes correctes.

Sin embargo en nuestros días no es posible, en absoluto, que ocurra algo así. La muerte se ha transformado en una especie de pornografía que se transmite en vivo por televisión. La masacre que en el pasado se difundía en forma de rumor, ahora se emite rápida y detalladamente vía satélite. Nadie se estremece viendo pornografía.

El llibre és coreà però també passa a Viena i Florència… tants llocs però el personatges segueixen completament desubicats, no estan ancorats enlloc, floten.

Florence © R Boed, Creative Commons.

—Siempre quise ver este puente, desde hace tiempo.

—¿Ya lo conocías desde antes?

—Tenía un calendario colgado en mi habitación que había recibido de una compañía aérea inglesa. La página de enero llevaba la fotografía del Puente Vecchio. Me gustaron las casas apiñadas sobre él. En aquella foto, el sol se estaba poniendo por detrás del puente. ¿No te parece magnífico este puente?

Pero el puente no era tan bello. Más bien parecía un barrio de casuchas a punto de ser demolido. No obstante, podía advertir que conservaba las huellas de todo lo que había sufrido a lo largo de la historia.

I l’art, tant la pintura del barroc com coses molt més modernes.

Bebió tres tragos de whisky directamente de la botella. “Basta”. Le quitó la botella y le tendió el recipiente de pintura. Mimi se arrodilló y sumergió su espesa cabellera en la vasija. La cámara comenzó a rodar a partir de esa escena. Ella impregnó con esmero su cabello de pintura, se levantó lentamente y caminó hacia la parte superior izquierda del lienzo. Desde allí, comenzó a pintar con su pelo a modo de pincel. A medida que el trabajo avanzaba, sus manos y sus rodillas se fueron cubriendo de pintura, y el lienzo blanco quedó invadido por el azul. La cámara grababa sus movimientos de frente y de costado. Al llegar al centro del lienzo desencadenando violentos meneos de cabeza, se irguió. Su pelo cubierto de pintura gravitó de forma desordenada, y el azul de su melena fluyó sobre su cuerpo: en el surco de sus pechos, a lo largo de su columna vertebral, y en el canal que se formaba entre sus nalgas. Se frotó con solemnidad para cubrirse todo el cuerpo de pintura. Mimi se fue tornando azul.

REC (217) © Doug Waldron, Creative Commons.

—No mire hacia la cámara! —gritó C con el ojo apoyado sobre el visor, pero ella no le hizo caso y miró el objetivo directamente. Por último, se frotó la cara con sus manos llenas de pintura. En el momento en que Mimi fijó su mirada en la cámara, C sintió un escalofrío que descendió por su espalda. Apoderado de un sentimiento de culpabilidad, como un adolescente masturbándose, retrocedió.

Aquesta Mimi, aquesta gravació per part de C, i com això afecta en un nou triangle amb els dos germans en dos dels costats, un triangle que sempre acaba de la mateixa manera.

De esta forma, el vídeo se convierte en su arma y en su pequeño pero seguro refugio. Quizá sea este el motivo por el que no puede acercarse a la seductora artista de performances. Probablemente, C prefiere quedarse en el mundo que ha creado, ha proyectado y capturado él mismo. Mimi se pone a cantar una melodía desconocida. “Puede que esté llorando”, piensa C.

Sara Loves Photographers © Johnny Silvercloud, Creative Commons.

Jamás podrá estrechar esa distancia. Lo invadió una sombría desesperación de que nunca conseguirá mermar el río que fluye entre él y el mundo, el objeto y la lente, él y las mujeres que ha conocido. Pensó en Judith que se fue al Polo Norte. Uno descubr, a los treinta años, que el amor es también un don.

Un llibre que m’ha agradat molt, desconcertant però interessant, hipnòtic, oníric i irreal a estones, un d’aquests llibres que et deixa pensar, amb un estil que desarma per la seva combinació de coses contradictòries, la poesia, la brutalitat, la brevetat, tallant com un ganivet.

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