Supersaurio / Meryem El Mehdati

Una autora desconeguda, una editorial de la que em refio, una contraportada que té el seu punt… suficient per endinsar-me en la novel·la de Meryem El Mehdati, a qui poso l’etiqueta de Literatura española perquè no en tinc de Literatura canaria, tot i que l’autora és nascuda a Marroc amb un mes de vida ja es va instal·lar a Gran Canària. La realitat canària se’ns fa present des del principi, Supersaurio és una cadena de supermercats de la zona i apareixen les guaguas, una cosa que recomanen no fer servir als turistes perquè ja són caòtiques pels seus usuaris habituals.

Crecer aquí es que la guagua se te vaya en la puta cara y se te venga el mundo abajo porque esto no es Madrid, donde el metro pasa cada cinco minutos. Aquí la 91 pasa una vez cada hora si tienes suerte. El trayecto desde Las Palmas (de Gran Canaria) a Puerto Rico (de Gran Canaria) son 73 kilómetros de ida y otros 73 kilómetros de vuelta que te toca comerte todos los días de lunes a viernes. C. Tangana llora en la limo, tú en los asientos delanteros de la guagua un viernes por la tarde.

Puerto Rico NZ7_0414

Una mica autoficció amb una protagonista que és la pròpia autora que comença la seva experiència laboral amb una beca a les oficines de Supersaurio, òbviament com  becària i acabada d’arribar és la darrera en l’escafafó, pràcticament ni existeix i la que veiem que serà la seva enemiga li comenta que no es queden a les becàries quan acaben, que no cal que es faci il·lusions. Un encant d’exemplar que abunda en totes les oficines. Però tornem a la protagonista i a les seves parrafades autodescriptives:

No soy una persona tranquila, serena, un mar en calma, un río que fluye. Hay cierta rabia en mí. Cierto enfado. Por favor, que nadie se preocupe. Todo va bien. Mírame. Mira cómo sonrío. Tuve una infancia sana y feliz, ningún tipo de trauma, nada que me marcase de forma especial. No hay un antes de y un después de. Un día me vi con claridad, por fin, me reconocí, abrí las manos y las cerré. Pensé en meterle un puñetazo a la pared, pero no quise hacerme daño, así que me aguanté. Al principio cuesta admitir que una está enfadada, a la gente no le gusta, intentan consolarte o escucharte o yo que sé. No es una emoción buena, una emoción sana. Has de guardártelo, esconderlo, fingir que no está ahí, que no existe. Rabiosa, desquiciada, bruta, ciega, sordomuda. Pasa un poco como con la honestidad: todo el mundo te la pide, están desesperados por ella, esa cosa tan pura. La Verdad. Luego a nadie le gusta es regusto que deja en la boca. Háblame de tus emociones, per no así. Una ha de ser amable siempre, sobre todo si es una chica. El coraje ahí negro bombeando en tu pecho pum pum pum no es sexy. Sé amable, sé amable, sé amable, te estoy pisando la cabeza pero sé amable, te estoy doblando el brazo por la espalda y si sigo así te lo voy a romper peros sé amable. No te enfades, ¿por que estás enfadada? Sonríe.

Expend

No sabem gaire de la seva vida amorosa perquè la feina i els trajectes en guagua li deixen poc temps, però aquí parla una mica de Tinder, la reina de les aplicacions pel tema aquest de lligar, suposo que jo comparat amb l’autora sóc un carcamal boomer:

Lo peor de Tinder es que hace que me sienta muy vulnerable de una forma que no sé explicar. Lo primero que te suelta un señor si no le respondes a sus mensajes al instante es que para qué coño hiciste match con él para empezar, pedazo de puta. Tampoco eres tan guapa. Está cansado de divas. Esa hostilidad tan gratuita y tan repentina da miedo, hola guapa y que te follen puta guarra son las caras de una moneda que tiras al aire y a ver qué cae. Al menos el Joker tiene motivos varios para estar zumbado.

No sabem pràcticament res de les Canàries, encara que hi haguem fet el turista, i de ser d’allà no en tenim ni la més puta idea, però gens, res de res. Hi ha més coses apart de platjes paradisíaques i temperatures agradables tot l’any i grans paisatges, hi ha més coses, i no són pas gaire maques, o no totes:

Ser de Gran Canaria, concretamente del sur de Gran Canaria, te convierte en alguien impermeable al desaliento, una criatura un tanto salvaje cuya lengua materna es el cinismo. Cuesta mucho impresionarte porque a los seis años ya has normalizado ver a adultos durmiendo la mona en una piscina de su propio vómito justo al lado del banco donde te sientas para esperar que te recoja el transporte del colegio. Físicamente eres un niño, pero tu psique es la de alguien que ha ido y vuelto de la guerra varias veces.

Las Palmas de Gran Canaria

I encara pot empitjorar:

Así, aprender desde bien temprano que ser canario no es solo un gentilicio, sino una forma de vida. Una filosofía. No nos enfadamos. No nos estresamos. Y, sobre todo, no juzgamos a los demás. Poco importa que a los doce te metan en una clase con delincuentes juveniles de catorce y quince años, ni que a los catorce ya haya tres chicas embarazadas en un clase. Vives el resto del curso con auténtico pavos a meterle un balonazo sin querer a alguna de las tres en un partido de brilé, porque son canarias y pocas cosas hay más canarias que jugar al brilé en gimnasia, estés embarazado o tengas un brazo amputado. A los quince ya lo sabes, lo tienes todo claro: está el SUR de la isla, el de los turistas, y luego está el sur que te ha tocado a ti. El de los pupitres voladores, los cinco coches de policía siempre apostados en la entrada del instituto y las órdenes de alejamiento y el señor raro que a veces se toca la polla cerca de la cancha de baloncesto.

Gran part de la trama és l’oficina, amb les seves intrigues, els seus jefes i el seu ascens lent i treballadíssim, a poc a poc deixa de ser el darrer mico, per frustració de la que li havia dit que no es quedaven a les becàries. La trama oficinesca té un interés relatiu, és un món que vaig viure i procuro oblidar, però està escrit amb gràcia i deixa anar algunes veritats que tots ens hem preguntat.

La combinación de la cafeína y el azúcar me hace ir como una moto el resto de la jornada y para cuando llego a mi casa no recuerdo nada de lo que he hecho en todo el d´ia. Es lo más parecido a drogarme que he hecho en mi vida. Sospecho que soy bastante buena en mi trabajo, no porque me guste o me motive, sino porque no quiero perderlo. Hija de inmigrantes, el discurso de la meritocracia y el trabajo duro está en mi ADN, por mucho que la meritocracia sea una falacia o que el trabajo duro solo beneficie al que no ha dado un palo al agua en su vida. ¿Por qué cobra más un business assurance manager que la cajera de un supermercado o que un reponedor? Si mañana desaparecieran todas las cajeras y todos los reponedores del mundo no daríamos cuenta enseguida. Si desaparecieran todos los business assurance managers… no.

Cafecito Cubano

La trama oficinil inclou un flirteig que ja podem imagina com acaba. La protagonista torna al començament vivint a casa de sons pares i passant-se hores en el transport públic de l’illa.

Mi física y mi química me dicen que quizá sería bueno para mí pasar algunos días en casa de mis padres porque mi casa se ha vuelto demasiado grande para mí de repente, y así lo hago: meto en una maleta de mano tres camisetas, unos vaqueros, un pijama y me voy. Durante las dos semanas que estoy en Puerto Rico pillo la 91 de las 06:40 para llegar a las ocho a la oficina y apoyo la cabeza en el cristal de la ventana. El sol siempre sale cuando pasamos por Monte Feliz. El chófer es el mismo de siempre. Sigue sintonizando Es la mañana de Federico (con Federico Jiménez Losantos) en la radio, sigue diciéndome adiós, mi niña, al bajarme en el Teatro. Pienso: si supiera que soy musulmana. ¿seguiría siendo tan amable conmigo? De vez en cuando asiente cuando Jiménez Losantos comienza a quejarse de que nos están invadiendo los moros en España, los islámicos, los jihadistas. Terroristas sin civilizar, todos. Por la tarde pierdo todos los días la 91 de las 18:15 y me toca esperar una hora a la de las 19:15 No me importa porque empiezo a convertirme en una persona serena, en un mar en calma. Ommm. Ommmm. Ya no hay cierto enfado en mí, solo cansancio. Algunas tardes veo el sol ponerse en la guagua y el cielo volverse naranja, rosa, azul a medida que nos acercamos a Puerto Rico.

Intenta treure’s de sobre el muermo recorrent a l’aplicació…

Hot Date

La quincuagésima vez que abro mi perfil de Tinder hago match con Iván 28 fucking delusional man leaving the room emoji de bandera de España emoji de bandera del Reino Unido emoji de jarra de cerveza emoji de machanguito corriendo. El único motivo por el que deslizo su perfil hacia la derecha es su físico: es guapo como para que su validación suponga para mí un chute de autoestima que quizá me saque del periodo de hibernación emocional en el que me encuentro. Ojos oscuros, pelo oscuro, tez oscura, ni una sombra de barba en la cara, todo lo contrario a Om… no pienso en su nombre, no pensaré en su nombre, ahora no lloro, tampoco sufro, ya no hay llanto, pasado pisado. Más allá de eso no me interesa nada, ni su personalidad ni su historia ni si tiene ocho cadáveres despiezados en un congelador, me da igual. No soy una excelente persona. Hacemos match al segundo, quedamos para tomar algo dos días después.

Un llibre molt interessant, una autora amb una veu potent, amb gràcia i humor per explicar coses que no sempre són gracioses. La generació millennial comença a oferir els seus autors referents, i crec sincerament que Meryem El Mehdati n’és una.

I és una autora que no fa bandera de res més que d’ella mateixa, sense negar res de la seva identitat (pares immigrants, religió musulmana) però tampoc exagerant-ho. Qualificar a la protagonista autora com a “filla d’immigrants” o “jove musulmana” o… seria limitar molt l’autora i donaria la idea incorrecta, agafeu el llibre sense complexos ni manies, com l’he agafat jo, i a veure què us sembla, jo crec que passareu una molt bona estona (i les pàgines volaran).

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