Cómo ser famosa / Caitlin Moran

Vaig divertir-me molt amb l’anterior llibre de Caitlin Moran , Cómo se hace una chica i aquest d’ara en vindria a ser una mena de continuació. Si en aquell llibre començava en el món del periodisme musical ara ja és una columnista més o menys ben posicionada i arriba l’explosió del britpop. El punt de partida i l’escenificació és en el Londres dels anys 90, promet molt, això i el sentit de l’humor que ja ens havia demostrat (la coberta del llibre amb la seva foto n’és una mostra). I si sou d’escoltar playlists podeu trobar la d’aquest llibre a la pàgina de l’autora.

Foto de l’autora treta d’aquesta pàgina, no es menciona autor.

Comença per avisar-nos que no és un llibre de memòries tot i els molts punts en comú que té amb la protagonista. Bé, farem que ens ho creiem i ja.

Esto es una obra de ficción. De vez en cuando aparecen músicos y lugares reales, pero todo lo demás -los personajes, lo que hacen y lo que dicen- es producto de mi imaginación. Provengo, igual que Johanna, de una familia numerosa, crecí en una vivienda de protección oficial de Wolverhampton e inicié mi carrera profesional como periodista musical cuando todavía era una adolescente. Pero no soy Johanna. Su familia, sus colegas, las personas a las que conoce y sus experiencias no son mi familia, mis colegas, las personas a las que yo conocí ni mis experiencias. Esto es una novela, y todo es ficticio.

Un dels “traumes” de la protagonista sol ser el venir d’un poble, i ella té clar que a la que pugui marxarà i anirà a la gran ciutat, una idea que no és que els seus pares recolzin gaire.

—Ah, no —contesté con la boca llena de tartaleta de frutas navideña. La masa era muy densa; mi madre no era muy buena cocinera. Por suerte, le había puesto encima una loncha de queso cheddar, por si acaso—. Es que yo no viviré ahí. Yo me iré a vivir a Londres.

Mi madre rompió a llorar. Krissi se encogió de hombros: “Más sitio para mí.” Mi padre me soltó un sermón. “¡La vida en la ciudad es una muerte segura! —dijo en un momento de su discurso—. Si no te matan los rusos, te matará el IRA. ¡La civilización es una trampa de la que es imposible escapar!”

Pero a mí no me importaba que los rusos o el IRA lanzaran una bomba atómica. Por mí podían lanzar millones, yo seguiría negándome a vivir en la ladera de una montaña, con un rebaño de cabras y soportando la lluvia. Aunque Londres fuera radioactiva, estuviera llena de mutantes y significara una muerte segura, seguía siendo el sitio ideal para mí. En Londres era donde pasaban las cosas y yo quería que pasasen cosas y con la máxima urgencia.

London © Pedro Szekely, Creative Commons.

El britpop, com a moviment i com a fons social té un cert pes al llibre, estem parlant de Londres l’any 1994-1995, després de la mort de Kurt Cobain (i en gran part també del grunge) el britpop va esclatar com una bomba i no s’escoltava res més, a Europa, a Estats Units va costar més. També tenia molt de resposta o contestació al grunge, sobretot en actitud i en superació d’un moviment que ja semblava haver-ho donat tot.

Este auge del britpop, que a mediados del verano de 1994 va ganando fuerza, lo protagonizan grupos cuya promesa tácita es estar tan vivos como sea posible. Como reacción a las frías lluvias y las furiosas canciones storm-front del grunge del Noroeste de Estados Unidos, tratan sobre la vida sencilla y alegre en Gran Bretaña: jugar al fútbol en el parque, beber cerveza bajo el sol, ir en bicicleta, fumarse un pitillo, comer fritura en una cafetería, bailar en una boda en un club privado de clase trabajadora, poner un disco nuevo en bucle, emborracharse el viernes, colocarse el sábado, abrazar a tus amigos cuando sale el sol el domingo por la mañana. Han convertido la vida cotidiana en un jubileo. Nos han recordado que la vida, por encima de todo lo demás, es una fiesta. Han reparado la placa madre.

Oasis – (What’s the Story) Morning Glory? © Lawren, Creative Commons.

Però estem parlant d’una protagonista que no deixa de ser una noia de només dinou anys vivint la vida a la gran ciutat. Potser no és la millor de les combinacions, i en segons qunes situacions la protagonista es passa d’innocent. Els següents tres fragments són d’una trobada amb un mateix personatge.

¡Ay! Ojalá pudiera volver allí y decirme al oído: “¡Johanna, nunca confíes en un hombre que afirma que el sexo y el amor son guarros y peligrosos! Nunca le sigas la corriente, porque hacerlo significa rellenar la casilla de “acepto los términos y las condiciones” de un hombre que te está diciendo que es guarro y peligroso. Te está diciendo claramente cómo es su mundo. Te está mostrando el contrato.”

Contract Key © Mike Lawrence, Creative Commons.

Como señalan mis amigas mientras bebemos vino y gritamos, el piso de Jerry tenía el lote completo. Un póster de Coltrane enmarcado. Un póster de Betty Blue enmarcado. Una estantería llena de obras de Hunter S. Thompson, Nietzsche, Jack Kerouac, Henry Miller y libros sobre el Tercer Reich. Varios sombreros. Una levita de terciopelo. Un gato con cara de mala leche y un arenero lleno de mierda de gato. Una cuantas vírgenes María “irónicas”. Un bodhrán. Todos los discos de The Fall y de Frank Zappa, un montón de películas porno, una botella de absenta y una mesita de centro llena de arañazos de picar coca.

Jack Kerouac, domini públic.

Que alguien te lea poesía mala, con rabia, resulta extrañamente siniestro. Me sorprende que la gente no incluya a más malos que lo hacen en las películas de terror: es espeluznante, la verdad. Y no tanto por el poder de la imaginería, sino porque te dan ganas de reír; pero tienes que saber que, si te ríes, ellos se enfurecerán aún más y quizá te lean otro poema. Todavía con más rabia. Y eso sería lo peor que podría pasar.

La protagonista columnista es passeja pel les festes musicals d’un Londres en ebullició, mentre ha de tractar amb coses com que el pare se li instal·li al pis amb ella, un famòs la gravi follant, anar-se’n al llit amb el seu millor amic que li està produïnt un disc a una altra amiga seva… tot això amb l’empenta i l’energia dels dinou anys, i sobretot amb el seu humor i la seva lucidesa. Costa no estar d’acord amb ella o fins i tot amb les seves amigues, com Suzanne, la cantant del grup The Branks.

—Mira cuántas mujeres se matan a pajas pensando en Gérard Depardieu —continúa Suzanne—. ¡Y es un auténtico cerdo! ¡UN PUERCO! ¿Y por qué lo encuentran tan sexy? Te voy a decir por qué: porque es famoso. Haz un millón de pósteres con una cara fea y, de repente, el tío se forra.[…] ¡Los tíos como Gérard Depardieu no necesitan cirugía plástica ni odiarse a sí mismos! ¡Tienen tías a patadas! Pues eso es lo que tenemos que hacer nosotras, las mujeres. Tenemos que hacer que las chicas feas también sean famosas. Ampliar nuestro repertorio. Tenemos que conseguir que las monstruas molen tanto como los cerdos. Ser famoso es un atajo al poder. Es la forma de hacerle un puente a la revolución. Voy a conseguir que las cerdas también sean sexys. Y, entonces, como nosotras somos más… como somos la mayoría… las feas vamos a dominar el mundo.

El sexe és important, en general i particularment per la protagonista, i per tant en el llibre. I les escriptores no solen parlar-ne tant, o no ho fan d’aquesta manera absolutament desacomplexada i sincera i sense eufemismes.

Finger Guns © Eden, Janine and Jim, Creative Commons.

Al final, salgo del baño y me masturbo a la antigua: con mis dos fieles dedos, en la cama. Me encanta que sean estos dos dedos los que hacen que las chicas se corran; cuando los usa la gente para imitar una pistola, me imagino que no están haciendo ese signo, sino que me están proponiendo que me haga una paja. Es una situación que me hace reír a carcajadas unas cincuenta veces al año.

Canvia d’una revista de música a una altra millor, més potent i seriosa i ho fa amb un article explicant que la determinació de les grupies per tirar-se estrelles és sana i molt lògica. Sobretot si les alternatives són claus apressats i maldestres en qualsevol lloc amb algú tan inexpert com elles, entre això i l’estrella de rock i el seu glamur i luxe i la contrastable experiència… bé, potser no a tothom li sembla bé aquest punt de vista.

—Bueno, prepárate para hablar de eso. Ahora eres una mujer que escribe sobre sexo en una tribuna pública. La gente querrá hablar de ello. Te harán preguntas extrañas. Se supone que las chicas no hablan de sexo: las chicas follan y cierran en pico. Vas a incomodar a mucha gente.

Untitled © Javier Arce, Creative Commons.

Me enseñó un artículo del Evening Standard de ese día, en el que Martin Amis me ponía verde por “hablar de sexo como un hombre”. Yo no daba crédito.
—¿Qué se cree, que solo los hombres hablan de sexo? —dije—. Está quedando como un imbécil. Lo que viene a decir es que ninguna mujer le ha hablado nunca de sexo. Y eso es muy bochornoso para Martin Amis.

Sí, ens hem de resignar a que una dona parlant de sexe xoqui. Anava a posar “com si fos un home” però no, parlar de sexe és parlar de sexe, i punt, posar-hi adjectius és com fer servir eufemismes per quedar bé i que no sembli que del que s’està parlant és de follar, de fotre un clau o d’anar més calenta que una estufa. Recordem, a més a més, que la protagonista té dinou anys, o sigui que no cal que ens escandalitzem. Més exemples d’això:

Una semana más tarde, de nuevo en mi casa, suceden dos cosas, una detrás de otra.
La primera es que me pongo supercaliente. Es curioso, pero nunca he oído ni leído a ninguna mujer que hablara sobre lo que siente cuando se pone cachonda. A lo mejor dicen algo nostálgico a la par que jocoso, como “¡Cuánto tiempo! ¡Casi ni me acuerdo de cómo se hace! ¡Igual lo tengo todo precintado ahí abajo!” y, luego, suspiran y se comen un Twix y quizá se compren una falda nueva y esa es la dimensión de su lamentación.
Pero no es la dimensión de mi lamentación. Esto no se soluciona con un Twix.

Aquest em sembla particularment encertat:

No se valora debidamente lo que significa sonreír recordando un kiki.
Las chicas deberían sonreír cuando piensan en su vida sexual. Eso es lo mejor que se me ocurre desearles.

Smile © Juan Pablo Pérez, Creative Commons.

I per acabar:

—[…]Supongo que lo que quiero decir es que no conocía a nadie que se planteara el sexo como yo. Yo creía que era un juego divertido al que jugábamos todos, con la idea de pasarlo bien y mejorar. Pero ninguno de los tíos con los que me había acostado parecían interesados en mejorar. No querían aprender. Solo querían follar. Solo veían el sexo como algo donde… ganas. Como un deporte.
—¿Y…? —dice Suzanne.
—Pues que por eso ahora solo follo con mis amigos.
Me río.
Pero es cierto. Me he dado cuenta, así, de repente, de que ya no quiero ir follando por ahí. No quiero seguir experimentando sexualmente. Este experimento se ha ha terminado y la conclusión es que todo el mundo ha sido tremendamente… decepcionante.

El llibre es llegeix bé, i tot i que al principi apuntava més al retrat d’un moment concret, a una cosa més generacional si es vol, poc a poc va tirant cap a l’àmbit personal. No és la crònica dels 90 a Londres, és la crònica de la protagonista Jo al Londres d’aquella època. La mateixa Jo de Cómo se hace una chica, aquest Cómo ser famosa en seria la continuació, i tot i que l’autora insisteix en qualificar-ho de ficció no podem evitar pensar que les seves memòries novelades no serien gaire diferents.

Dos apunts. El primer és que no us deixeu enganyar per l’aparent frivolitat que es destil·la dels comentaris i els fragments que he posat aquí. Com va dir (o almenys jo li vaig sentir dir a ell) Bryce Echenique “divertido no es lo contrario de serio, es lo contrario de aburrido”, el to pot ser frívol, però el llibre no ho és, o en qualsevol cas no és un llibre per despatxar ràpidament amb aquest qualificatiu de manera despectiva. El segon és que a més a més d’aquestes reflexions passen coses, una de més previsible i una altra de més fotuda, no n’he dit res per no fer aquesta ressenya eterna i no fer espòiler, però passen més coses, el sexe és important però no és l’únic tema del llibre.

Molt recomanable. I menció especial al fet que la protagonista sàpiga què son les cases de protecció oficial i aquesta mena de coses que altres anglesos em sembla que desconeixen, de manera orgullosa i tot, sempre és un bon moment per recomanar Chavs i per reivindicar la classe obrera també en el món de la literatura.

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