Entre paréntesis / Roberto Bolaño

Roberto Bolaño és un dels meus autors preferits i per tant tard o d’hora havia de caure Entre paréntesis. Era inevitable.

En aquest blog he ressenyat altres coses de Bolaño, de fet La literatura nazi en América va ser un dels primers llibres que vaig ressenyar quan el blog va passar a domini propi. Fins i tot hi ha coses en la versió antiga del blog com sobretot el seu monumental 2666.

Molt de tant en tant llegeixo llibres que són una mena d’epifania, que em deixen dient “collons, això és el que jo vull fer, estic a anys llum d’acostar-m’hi!”. Són pocs llibres, però això va passar-me amb Los detectives salvajes i, des d’aleshores, la meva adoració per Roberto Bolaño és absoluta. I aquí estic, amb un llibre que agrupa articles, conferències i tot tipus de coses que va escriure des de 1998 (quan amb Los detectives… va assolir la fama) fins la seva mort el 2004. És més un llibre per a fans que no pas per introduir-se en la seva obra, però vaja, això també pot ser un tema de gustos.

Y esto me viene a la cabeza porque en gran medida todo lo que he escrito es una carta de amor o de despedida a mi propia generación, los que nacimos en la década del cincuenta y los que escogimos en un momento dado el ejercicio de la milicia, en este caso sería más correcto decir la militancia, y entregamos lo poco que teníamos, lo mucho que teníamos, que era nuestra juventud, a una causa que creímos la más generosa de las causas del mundo y que en cierta forma lo era, pero que en realidad no lo era. De más está decir que luchamos a brazo partido, pero tuvimos jefes corruptos, líderes cobardes, un aparato de propaganda que era peor que una leprosería, luchamos por partidos que de haber vencido nos habrían enviado de inmediato a un campo de trabajos forzados, luchamos y pusimos toda nuestra generosidad en un ideal que hacía más de cincuenta años que estaba muerto, y algunos lo sabíamos, y cómo no lo íbamos a saber si habíamos leído a Trotski o éramos trotskistas, pero igual lo hicimos, porque fuimos estúpidos y generosos, como son los jóvenes, que todo lo entregan y no piden nada a cambio, y ahora de esos jóvenes ya no queda nada, los que no murieron en Bolivia, murieron en Argentina o en Perú, y los que sobrevivieron se fueron a morir a Chile o a México, y a los que no mataron allí los mataron después en Nicaragua, en Colombia, en El Salvador. Toda Latinoamérica está semblada con los huesos de estos jóvenes olvidados.

MX MM ROBERTO BOLAÑO © Secretaría de Cultura Ciudad de México. Creative Commons.

Déu n’hi do com a punt de partida del que és aquest llibre, una confessió de Roberto Bolaño sense el vidre de la ficció enmig. La segona part del llibre narra el seu viatge a Xile, més de vint anys després d’haver-ne marxat, sense intenció de quedar-s’hi però amb ganes de veure com ha quedat tot plegat després de tants anys i d’una dictadura terrible englobada en la no menys terrible operació Còndor.

Pues aquí, lo constato a diario, todo el mundo escribe. A un escritor le basta publicar un libro de cuentos en una editorial de ínfima categoría para a continuación poner un anuncio en un periódico o en una revista y que de la nada surja otro taller literario más, lleno de jóvenes y no tan jóvenes deseosos de enfrentarse al misterio de la página en blanco. Por supuesto, los escritores se ganan la vida así. La mayoría no gana mucho, pero hay algunos que se forran. Los chilenos acuden a los talleres literarios (me da miedo pensar cuántos existen a lo largo de la República) con la misma disposición mental con que algunos neoyorquinos acuen al psicoanalista. No están desesperados, pero casi. No están serenos del todo, per casi. No son funambulistas, pero a la hora de caerse al abismo sin fondo, ese abismo que cada día parece más latinoamericano, consiguen mantenerse en un equilibrio precario que tiene algo de profundamente miserable, pero también tiene algo de heroico.

Després d’una part més humorística treu el cap el negre passat recent.

¿Y qué es Interferencia secreta? Es una cinta grabada ilegalmente. Son voces que hablan y transmiten órdenes y contraórdenes el 11 de septiembre de 1973. Voces que uno ha oído vagamente en algún momento de su vida, pero que no consigue corporizar, como si provinieran de imágenes vacías de sustancia. Voces que son ecos de un miedo inconexo unicado en alguna parte de nuestro cuerpo. Fantasmas imaginarios. Un miedo real y, al mismo tiempo, vulgar. […] La cinta avanza y poco a poco las voces se hacen cada vez más familiares, como si siempre hubieran estado allí, hablándonos, amenazándonos. El símil sobra. De hecho, siempre estuvieron allí. Son los hombres que ordenaron a un padre sodomizar a su hijo si no quería que los mataran a ambos, los capataces que introdujeron ratas vivas en la vagina de una mirista de veintidós años a la que llamaron puta.

[…]

La izquierda cometió crímenes verbales en Chile (una especialidad de la izquierda latinoamericana), crímenes morales, y probablemente mató a personas. Pero no le metió ratas vivas por la vagina a ninguna muchacha. No tuvo tiempo para crear su mal, no tuvo tiempo para crear sus campos de trabajos forzados. ¿Es posible que si hubiera tenido tiempo lo hubiera hecho? Claro que es posible. Nada en la historia de nuestro siglo nos permite suponer una historia paralela más optimista. Pero lo cierto es que los campos de concentración en Chile no son obra de la izquierda, ni los fusilamientos, ni las torturas, ni los desaparecidos, ni la represión. Todo eso lo hizo la derecha. Todo eso es obra del gobierno golpista.

Condor flying over the Colca Canyon in Peru © Thomas S.. Creative Commons.

Apunto aquí com en tres versos Nicanor Parra va resumir la historia de la literatura xilena, una frase que Bolaño cita amb certa freqüència:

Los cuatro grandes poetas de Chile

son tres:

Alonso de Ercilla y Rubén Darío.

Després entrem en la part que dona títol al llibre, article de pàgina i escaig que va anar publicant on parlava dels temes més variats, sobretot de llibres i literatura, però no només, sempre amb la seva mirada, lúcida i humorística.

En la pastelería Foix de Sarrià, además, se puede admirar un busto del poeta, algo que pocas pastelerías del mundo se dan el lujo de exhibir. Lo más inquietante, sin embargo, es la actitud de las dependientas. Todas parecen estar leyendo (desde hace años) las obras completas de Foix. Todas, tanto las jóvenes como las mayores, atienden al cliente que no conocen, es decir al que llega a la pastelería atraído por los ecos del poeta que dijo que cuando dormía lo veía todo más claro, como si fueran profesoras de filología catalana o azafatas de un congreso misterioso. Puede, incluso, que lo sean. Lo cierto es que cada vez que entro en la pastelería Foix tengo la impresión de que me están examinando concienzudamente. Las dependientas más jóvenes mentalmente me compadecen y las menos jóvenes me dicen “usted nunca será poeta, porque el secreto de la poesía está en…”. En ese punto nuestro diálogo telepático se corta y yo salgo a la calle comiéndome un bollo y pensando en la salud de hierro de los pasteleros.

Una part del llibre de la qual en poden sortir dotzenes de lectures. Aquest és un d’aquells llibres que fan ganes de llegir altres llibres, una cosa que segurament a Bolaño li encantaria.

Una part sobre els editors, per acabar parlant (bé) de Jorge Herralde, però la part divertida és la primera,  quan parla del gremi més en general.

Los editores suelen ser malas personas. Los editores y los críticos y los lectores de las editoriales y los miles de empleadillos que recorren los pasillos tenebrosos o iluminados de las editoriales. Pero los escritores suelen ser peores, porque, entre otras cosas, creen en la perdurabilidad o en un mundo regido por leyes darwinistas o tal vez porque en sus almas anida un espíritu cortesano aún más innoble.

Yo he tenido la desgracia de conocer a varios editores que eran una penalidad incluso para sus madres y también he tenido la suerte de conocer a varios, unos siete u ocho, que eran y son unas personas responsables, algo tristes (la melancolía es una marca del gremio), inteligentes y con grandes dosis de audacia o humor, editores empeñados, por ejemplo, en publicar autores y libros de los que de antemano se sabe que se venderán muy pocos ejemplares.

Parlant d’el Bukowski de La Habana, Pedro Juan Gutiérrez diu el següent:

Cuba está mal. Latinoamérica está mal. Gutiérrez no parece estar mucho mejor. Pero, mucho me temo, sigue fiel a sus principios o a su naturaleza. Quien desee comprobarlo que lea la Trilogía sucia de La Habana.

Blanes © Jorge Franganillo. Creative Commons.

També tenim el Bolaño més personal, el que parla de la seva vida a Blanes, ciutat on podeu fer un itinerari Bolaño.

Yo llegué a este pueblo por casualidad, hace ya muchos años. Vine un verano a montar una tienda en Los Pinos y me quedé. Por supuesto, nada sabía de tiendas. Y mi ciclo de comerciante fue breve y cerró de alguna manera el ciclo de todos mis innumerables trabajos extraliterarios. Pero yo conocía Blanes de antes. De hecho la primera vez que leí su nombre fue en México, a principios de los años setenta, en una novela de Juan Marsé. Recuerdo incluso hasta el color del cielo mexicano los dos días que tardé en leer la novela. Allí un emigrante murciano, un charnego llamado Pijoaparte, uno de cuyos oficios es el de robar motos, se enamora de una rica y joven barcelonesa, que además es guapísima, llamada Teresa. Los padres de Teresa tienen una casa en Blanes, en donde veranea la familia. La novela se llama Últimas tardes con Teresa […]. Ahí está Blanes. No un Blanes real, sino el espíritu de Blanes o uno de los espíritus de Blanes, el paraíso inalcanzable del charnego Pijoaparte y el paraíso alcanzado por el sudaca Bolaño.[…] Los primeros amigos que tuve en Blanes eran casi todos drogadictos. Esto suena fuerte, pero es verdad. Hoy la mayoría están muertos. Algunos murieron de sobredosis, otros de sida. Cuando yo los conocí eran muchachos jóvenes y guapos. No fueron buenos estudiantes, ninguno fue a la universidad, pero vivieron sus vidas que resultaron tan cortas como si formaran parte de una vasta tragedia griega.[…] Pero fueron generosos conmigo y no me preguntaron de dónde venía ni qué hacía ni nada. Eran como los hijos fantasmales del Pijoaparte. Los hijos que el Pijoaparte nunca tuvo en Blanes con Teresa. Ahora están muertos, y casi nadie se acuerda de ellos, jóvenes ingenuos que creyeron ser tipos peligrosos pero que sólo fueron un peligro para su propia salud. […] , me trae a la cabeza, otra vez, la palabra tolerancia, que para mí es la palabra que define Cataluña, pero por encima de todo es la palabra que para mí define Blanes, un pueblo o una ciudad pequeña con problemas, con defectos, pero tolerante, es decir viva y civilizada, porque sin tolerancia no hay civilización […] también he aprendido o he vuelto a aprender, porque en esto hay que estar siempre alerta, a no avergonzarme jamás por ser pobre, algo que lamentablemente ocurre en Latinamérica, donde hay tantos pobres, precisamente, y eso es muy importante, en Cataluña uno se avergüenza de no trabajar, no de ser pobre.

També descriu la seva zona de manera una mica més àmplia, el que seria la Selva marítima:

Una franja de tierra junto al mar, y tres pueblos o tres ciudades pequeñas, que no pueden ser más diferentes la una de la otra, y que son, viniendo desde Barcelona, a manderecha del poste rutinario, las tres primeras ciudades de la Costa Brava: Blanes, que es más antigua que Nueva York y que en ocasiones parece una mezcla rabiosa de Tiro, Pompeya y Brooklyn; Lloret de Mar, que sólo se parece a Lloret de Mar, es decir a la Cartago de Flaubert, y Tossa, en donde hay un Chagall y la estatua de una mujer que en días de niebla echa a andar en busca de un hombre gentil.

Ava Gardner © Getty.

A la part final del llibre es filtra un tema, la seva malaltia i el seu fetge que començava a dir prou, i l’espera d’un nou fetge, que finalment no va arribar. Cap a la part final de la seva vida anava espaiant les col·laboracions que formen aquest volum, volia centrar-se i enllestir 2666, tampoc ho va aconseguir però tot i això va fer la seva millor obra, pensar en com hauria quedat si l’hagués pogut enllestir (li faltava relativament poc) fa venir vertigen.

© Foto Archivo hereus Roberto Bolaño (ARHRB)

Com he dit al principi aquest és un llibre per a fans, pels que ja estan convençuts, inevitablement un volum miscel·lani és irregular, no sempre és brillant però sempre manté un molt bon nivell, i no deixa de ser Bolaño, un autor que cal llegir i gaudir, i en aquest cas llegir-lo apuntant la munió de noms d’escriptors i llibres que deixa anar, un tresor afegit al que ja és aquest llibre.

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