El manifiesto redneck rojo / Trae Crowder; Corey Ryan Forrester; Drew Morgan

El llibre Manifiesto redneck em va agradar, i també el llibre White Trash, per tant era inevitable que tard o d’hora caigués aquest altre, aquest El manifiesto redneck rojo, obra de Trae Crowder, Corey Ryan Forrester i Drew Morgan.

Els rednecks han estat retratats gairebé sempre de manera extremadament poc amable (dit suaument), i moltes vegades per gent aliena al col·lectiu i a la zona. De fet, es reproduïa l’esquema de la colonització, on uns bons i savis acabats d’arribar analitzaven els indígenes i els deien tot el que feien malament. El fons de la qüestió és aquest classisme, aquesta superioritat basada en la riquesa (relativa) contra la pobresa (poc relativa). Aquest mirar de dalt a baix té a tota la gent que s’englobaria sota l’etiqueta redneck, molt comprensiblement, fins als collons.

Ahora hablando en serio, este libro no te va a salvar. Vale, es bastante tocho; podría mantener a raya la radiación durante una o dos horas. Pero nuestro principal propósito es aportar información sobre un Sur que conocemos muy bien y que amamos hasta la médula, pero que, sin duda, necesita progresar un poquito, y todo esto haciéndote reír. El libro se ofrece además como una muestra de quiénes somos: sureños orgullosos, desafiantes y un pelín avergonzados.

Cualquiera que haya crecido en el Sur en los últimos treinta años padece este conflicto interno. La cuestión “orgullo vs. vergüenza”, casi tan ubicua como la problemática “Ford vs. Chevy”. Sentir un inmenso orgullo por tu hogar es probablemente un sentimiento universal (a no ser que seas de Connecticut. ¡Qué ordinariez!). A la gente parece gustarle sentirse orgullosa de su lugar de origen. Paradójicamente, la mayoría entiende también lo fácil que es sentir sofoco y responsabilidad ante los defectos del lugar que uno considera su hogar. Concretamente, en el Sur, esos dos sentimientos parecen estar algo más pronunciados.

Si queda per sota de la línia Mason-Dixon (de vermell al mapa) és Sud.

El llibre té molta reivindicació, però des del prisma de l’humor, és important i és una gran manera de parlar de coses ben serioses. No hi ha res més seriós que l’humor. Aquí una explicació per saber si un és o no és un redneck:

Si alguuuuna vez le has metido una paliza a tu padre después de que entre los dos le hayáis metido una paliza a tu madre… ¡puede que seas un redneck!

Si alguuuuna vez le has dicho a tu abuela: “Tu novio me debe pasta de una apuesta que nos hicimos en segundo de bachillerato”… ¡puede que seas un redneck!

Si alguuuuna vez le has hecho una mamada a un tío porque pensabas que podía tener Percocet… ¡puede que seas un redneck!

Si alguna vez te has tirado a una tía con una camiseta sin mangas llena de manchas en el circuito de una carrera de NASCAR mientras tus colegas te vitorean y te aseguran que “segurísimo” que la chica tiene diecisiete… ¡puede que seas un redneck!

The Lost Cause 1708221153 © Patrick Feller, Creative Commons.

Hi ha parell de supòsits més, però imagino que aquests són suficients per fer-se’n a la idea. També hi ha un altre terme, no són sinònims però de vegades es fan servir com si ho fossin, seria hillbillies:

Los hillbillies son de los Apalaches. Somos gente de las colinas. Para mí, el término significa una persona de la colina a la que le gusta pasárselo bien. Sus cosas favoritas (de él o de ella) son: la música, las montañas, nadar en pelotas, resentirnos por algo y liarnos a mamporrazos.

En temps de correcció política i de sensibilitats per les minories sembla que només hi ha carta blanca contra els blancs, que no són una minoria, tot i que potser aquest subgrup sí ho sigui.

¿Alguna vez os habéis fijado en que los rednecks son casi el único subgrupo que queda en este país del que resulta casi del todo aceptable socialmente mofarse en público? ¿Por qué creéis que es? Bueno, nos gustaría sugerir que se debe, casi exclusivamente, a su total incapacidad para que le importe un carajo.[…] cuando los rednecks se enteran de que se están riendo de ellos, más bien lo que les da por decir es algo así como: “¿Que hago qué? ¿Quién habla mal? ¿Ah, sí? ¡Bueno, pues ve y dile a todos que pueden venir cuando quieran a besarme el culo!”. Y con eso, más o menos, se zanja el asunto.

També es pot retratar l’assumpte des de la banda oposada, o sigui què no és un redneck.

Un redneck no es (necesariamente): un racista, un intolerante, un homófobo, un xenófobo, un idiota, un folla-primas, un folla cerdos, un adicto a la meta, un pastillero, un cenutrio, un maltratador, un fanático de la Biblia o, simplemente, en términos generales, un detestable zurullo. Vale, aclarémonos: hay un montón de rednecks que sí se corresponden con, al menos, dos o tres de esas características. Pero en casi todos los grupos de gente hay peña así. Lo único que estamos diciendo es que un redneck no es por definición todo eso.

Aquesta gent està sobretot al sud d’Estats Units. Potser l’entorn té alguna cosa a veure amb tot plegat? És una pregunta amb trampa, i la resposta és que sí.

La cuestión es que la mayor parte del Sur es una tierra empobrecida de escasas oportunidades. Lo que es, seamos honestos, una manera de expresarlo de forma bonita. No expresarlo de forma bonita sería decir que la mayor parte del Sur es un cagadero económicamente desolador y totalmente desprovisto de esperanza y futuro.

I encara hi ha més, hi ha un factor clau que sovint també es passa per alt, perquè als USA tenen la seva narrativa sobre com qualsevol que treballi suficient se’n pot sortir, i aquests casos són molt més excepció que no pas regla. Fan una mena d’explicació-conte comparant uns ficticis Chad i Randy. Clarament Chad és qui té calés.

Tanto si los Chads se dan cuenta como si no, el quid de la cuestión, puro y simple, es que para la inmensa mayoría de la gente, en único factor importante a la hora de determinar si vas a tener dinero o no es si naces con dinero o no. Y sanseacabó. Estadísticamente hablando, eso es lo único que nos divide: la suerte, pura y ciega. A los Chads les desagrada oír esta verdad porque sienten que desvirtúa el duro trabajo que han tenido que llevar a cabo para poder llegar a donde están. Bueno, pues ya lo siento, Chad, pero los números no mienten. Hay estudios sociológicos, incluyendo casos históricos de Harvard y de la Universidad Johns Hopkins, que demuestran sistemáticamente que, en términos generales, si naces en el seno de una família pobre, seguirás siendo pobre toda tu puta vida, y viceversa.

Money © Keith Cooper, Creative Commons.

Un element molt important en l’ecosistema del sud és la religió. Això per si sol no seria cap cosa estranya, però sí ho es quan és una religió que sempre va de víctima i que està oprimida, no sé a què em recorda això. I com que és un llibre d’humor, el següent fragment està escrit com està escrit.

Llegas a casa. Te quitas la ropa del curro y te pones unos pantalones cortos y sueltos para airear bien los huevos y una camiseta de los Skynyrd. Hay carne que sobró de ayer. No la calientas en el microondas porque no eres un puto comunista. Después de calentarla con unas patatas sobre tu vieja sartén de hierro fundido, te apoltronas en el sofá con una cerveza: algo suave pero con sabor. Te cagas en tu jefa al acordarte de lo que te soltó a bocajarro y al momento lo borras de la cabeza. Entonces, pese a saber que te va a arruinar la velada, pones las noticias. Y ahí la tienes: otra Tía Tammy en todo su esplendor. Con su mejor blusa blanca y un crucifijo colgante lo bastante grande para que Jesús pueda verlo desde el cielo. Y no puede estar más disgustada. El colegio de su niño está montando una obra de Charles Dickens en lugar de un belén como Dios manda, y eso “es una clara violación de mis derechos”.

Antes de que te dé tiempo a cambiar de canal y/o tener un aneurisma, ella ha pasado sin solución de continuidad a proclamar que no es justo que los musulmanes tengan sus mezquitas pero los Diez Mandamientos no puedan inscribirse con sangre en lo alto del edificio del Capitolio del estado con una espada sagrada.[…] A los cristianos del Sur les chifla sentirse acosados.

Jo no em riuria gaire d’això, cristians pirats amb advocats torracollons aquí també en tenim una pila. Però clar, les creences de vegades porten a… bé, a coses com això:

Por todo el Sur, los jóvenes se están casando por un motivo eterno e inquebrantablemente hermoso: el amor verdadero echar un polvo sin culpabilidad religiosa. Y, mirad, si esperar hasta el matrimonio es algo crucial para vosotros, por mí como si os matáis a pajas. Pero no podéis mirarme a los ojos y decirme que es una buena idea que los chavales se casen a los dieciocho. Darle a un chaval de dieciocho años un carné de más de un mes para el gimnasio no es buena idea. Tener dieciocho es la antítesis del compromiso. Tener dieciocho es al compromiso lo que la dosificación a un borracho: no importa lo mucho que “creas” en ello, recaerás. […] Lo que os estamos diciendo es que, quizá, el divorcio y la angustia que hace padecer a las famílias es un “pecado” más intenso y nefasto que el sexo prenupcial, y que deberíamos enseñarles a nuestros hijos que casarse es un trabajo espantoso y muy intenso a jornada completa que no desean y para el que no están aún capacitados. Y los chavales que no se casan, para esquivar los preceptos de la Biblia, suelen hacerlo por el culo, porque de esa forma se mantienen, técnicamente, vírgenes. Sí, esto es real. Los chavales lo hacen. Sobre todo los más lerdos, pero es así.

O coses com els “bailes de pureza” que s’explica en una nota al peu, però jo era més feliç ignorant tot això:

Los bailes de la pureza son unos eventos anuales que se celebran en algunas zonas del Sur donde las hijas prometen a sus padres que no se follarán a nadie hasta que se casen con un hombre que su padre apruebe. Las chicas se visten de novia y el protocolo de la ceremonia es el de una boda, con sus respectivos padres. Sí. Lo sabemos. Lo mejor será que vayamos todos a ducharnos y no volvamos a sacar este tema nunca.

Central BBQ Cooker © Southern Foodways Alliance, Creative Commons.

Afortunadament, també hi ha altres coses, com per exemple el menjar. El capítol que s’hi dedica no s’ha de llegir quan es té gana, ja ho aviso, però el que m’interessa més és la relació que tenen amb el menjar:

A todo el mundo le gusta comer. Pero pocos mantienen un idilio como el que mantenemos nosotros, los sureños. A lo largo de la historia, los humanos han comido para vivir. La gente que habita por debajo de la línea Mason-Dixon, sin embargo, ha afinado el arte de vivir para comer.

Una mica com els mediterranis, o encara millor, com els bascs. El llibre va repassant totes les coses que tradicionalment es consideren associades als rednecks, i en això els avis, el adorables vellets redneck, serien un capítol apart.

[…] ¿Sabías que tu abuelo tenía un trastorno auditivo?”.

“¿Qué? No… no, primera noticia. ¿Qué clase de trastorno auditivo?”.

“No podía oír lo que decían las mujeres”.

“¿Q…qué?”.

“Lo que oyes, una cosa rarísima. Podía oír perfectamente las voces de los hombres, pero cuando hablaban las mujeres no oía nada en absoluto; no sé qué historias sobre frecuencias”.

i can’t hear you © woodleywonderworks, Creative Commons.

Colegas, os aseguro que casi me dio un pasmo allí mismo… ¡Jesús! Mi abuelo, una absoluta puta leyenda, había convencido a su mujer, y sabe Dios a cuánta gente más, de que estaba “médicamente incapacitado para oír a las mujeres”. Y, me cago en la puta, dejando el feminismo, el sexismo y todo ese rollo a un lado, si semejante ocurrencia no os parece una de las mierdas más Don Draperas y originales que habéis oído en vuestra puta vida, ya podéis ir poniéndoos todos en fila para besarme el culo. Mi abuelo era la polla.

Aquest avi formava part d’una generació que les va passar molt, però molt putes, i això explica moltes coses.

Por eso ganamos la Segunda Guerra Mundial. No tuvo nada que ver con Eisenhower, ni con Patton, ni con la puta bomba atómica. Fue gracias a la mierdosa cantidad de gente que sabía que iba a estar mejor en la guerra que en casa. Preferían estar en la línea del frente. Joder, tíos, allí les daban de comer, un sitio donde dormir (bastante aterrador, eso sí), un poco de dinero para gastos y, por lo menos en aquellos tiempos (insistimos, los buenos viejos tiempos, me parto), no tenían que responder ante ninguna mujer. Ignoramos si seréis conscientes o no, pero esa es la utopía de cualquier sureño pobre.

Alguns apunts sobre la música. La música redneck per excel·lència seria el country:

El auténtico country es cualquier música que te haga querer llorar por una amante mientras te lías a puñetazos con tu primo.

I la llegenda, els enormes:

Una historia breve del rock sureño: Lynyrd Skynyrd. Fin.

Lynyrd Skynyrd 7 © Janet Spinas Dancer, Creative Commons.

També hi ha el tema del racisme. També això està canviant, tot i que l’historial del sud en aquesta matèria és el que és.

Así que, sí, libramos una guerra por la esclavitud, y debido a que el universo, a veces, no la caga (las cataratas, las patatas, Scarlett Johansson), la perdimos. Que es otra cosa que, por lo que parece, necesitamos recordarle a muchos de nuestros colegas sureños. No solo libramos una batalla por la esclavitud, sino que nos patearon el culo a base de bien. Hasta que no nos pongamos todos de acuerdo en aceptar esto y actuar en consecuencia, nunca seremos capaces de avanzar. No es un motivo de orgullo, colegas, de verdad que no. Luchamos y perdimos.

O el sexisme, però aquí es centren més en demostrar que no és una cosa exclusiva del sud, i que té més a veure amb un cert endarreriment. Els estats ianquis també déu n’hi do, però no és cap excusa.

En las ciudades metropolitanas del norte, se piropea y se agrede sexualmente a las mujeres en el transporte público con una frecuencia alarmante. Buena parte de los atletas varones aficionados a la violación pertenecen a la Ivy League, norteña. A escala nacional, a las mujeres se les paga veinticinco centavos menos que a los hombres. Solo en 4.4 por ciento de los empresarios que aparecen en la lista Fortune 55 son mujeres. Una de cada cinco mujeres ha sido violada. Así que el sexismo no es algo que se dé solo en el Sur, de acuerdo, pero a ver, hijos de la gran puta, no le estamos haciendo ningún favor a nadie al actuar como si eso nos disculpara.

I una altra tradició, l’alcohol il·legal casolà, la resposta a la llei seca.

El moonshine no es solo una bebida, es una respuesta. Toda su popularidad la adquirió a raíz de la Ley Seca. ¿Y sabéis qué otra cosa se hizo muy popular con la Ley Seca? La puta mafia. (No sabéis cómo os lo agradecemos, tontolabas abstemios de los cojones). Si tuviéramos que describir el moonshine sin ponernos en plan supercientíficos (y aunque nuestros abuelos supiesen cómo destilarlo, se trata de una cosa supercientífica), probablemente destacaríamos dos aspectos:

  1. El sabor.
  2. La dimensión de la cogorza que te pillas.

Las respuestas a estas dos cuestiones son muy sencillas: “asqueroso” y “un pedal de dimensiones astronómicas”.

Moonshine (home-made vodka) factory in the forest © Ilya Kuzniatsou, Creative Commons.

Les armes també donen força joc, o l’abús de substàncies en general.

Una cosa que tenemos es que somos muy de drogarnos. A ver, no estamos diciendo que en el plano fiestero los rednecks estemos muy por encima de cualquiera de los demás renombrados degenerados del mundo (los irlandeses, los católicos, los católicos irlandeses, etc…) pero, ¡vive Dios!, podemos medirnos con cualquiera de ellos [Salvo, quizá, con los rusos. Esos hijos de puta juegan en otra liga.] Y esto es un motivo de orgullo.

En el tema substància hi ha tot el tema dels opiacis, i com el seu consum ha esdevingut una autèntica epidemia per tot el sud, a partir dels 90s i fins a l’actualitat, i no sembla que hagi de millorar.

Nunca se insistirá lo suficiente en la severidad de esta epidemia. La frecuencia con que se recetan los opiáceos se ha disparado y el índice de sobredosis ha crecido paralelamente.

El tema de poder comprar les drogues legalment als supers o farmàcies, o de metges que les recepten legítimament perquè serveixen pel dolor… És molt complex, això sí, hi ha molta gent que amb això s’està omplint les butxaques, legalment. És una cosa a no perdre de vista, perquè el problema ja està sortint de les zones més rurals i pobres i pot començar a afectar més gent a part de rednecks, i aleshores potser serà un problema que mereixi més atenció.

Un llibre molt recomanable, i si us interessa una mica els Estats Units actuals també necessari, perquè els rednecks, el sud… és una enorme part del país, un país que té Nova York o Los Angeles com a principals pols d’atracció i turístics però que és moltíssim més i molt més variat que aquestes dues grans ciutats (en el cas de Los Angeles i els seus 80km d’extrem a extrem potser “gran” es queda molt curt). Tot plegat amb humor i amb un prisma progresista i d’esquerres (el “rojo” del títol), característiques que potser no són les més rednecks però que sí defineixen aquestes tres artistes que firmen el llibre. Ja els he enllaçat abans, però si hi ha un llibre que pot tenir dos enllaços a aquesta ha de ser aquest.

(Visited 18 times, 1 visits today)