Mandíbula / Mónica Ojeda

Nefando em va agradar prou com per intentar-ho amb l’altre llibre de Mónica Ojeda, aquest Mandíbula. Entre el títol i el record que tinc de l’altre llibre em fa una mica de respecte, por no, respecte.

L’estil de l’autora és un pèl rebuscat, una mica barroc si es vol. Un punt de recargolament que per sort no és excessiu perquè sinò seria il·legible. Però un cop s’entra en l’estil les pàgines volen. Com en la seva anterior novel·la les coses més fumudes poden aparèixer en girar la pàgina, sense avisar, i per això la sensació que planen coses molt dolentes per allà sobre no ens abandona. Algunes pinzellades ens posen sobre avís, una mica com la publicitat subliminal, ho llegim i ens sembla que ho oblidem però no, hi ha una persona lligada en una cadira, segrestada a punta de pistola, la història se’n va apartant però cada poca estona hi hem de tornar.

Clara empezó a trabajar en el Colegio Bilingüe Delta, High School-for-Girls, un mes antes del inicio de clases. Le dieron un cubículo en la sala de profesores, la llave para el cajón de su escritorio, una clave para iniciar sesión en una Mac, la contraseña del wifi, una tarjeta para retirar libros de la biblioteca, cuadernos y bolígrafos con el nombre de la institución —además de una taza con el logo del colegio— y un control de acceso al parqueadero privado.

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null © Beryl Chan, Creative Commons.

L’ambient en una escola privada de l’Opus per noies de casa bona, una disciplina molt relativa perquè les noies comencen a saber com van les coses i s’adonen que els professors són empleats seus. Quan aquesta idea penetra costarà de fer marxar.

Arrastraron las sillas. Miss Ángela, alias Baldomera, les pidió que las levantaran, pero ellas arrastraron las sillas sobre su voz áurea de Angelus Novus; voz de ángel-dormido-de-la-historia dictando el pasado , aunque inevitablemente empujado por el presente —como las sillas— hacia una promesa de futuro de veintitrés faldas, cinco sonrisas con brackets, tres relojes Tory Burch, veintiún iPhones, trece iPads y un rosario.

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130112-Detroit-JN58 © Joe Nuxoll, Creative Commons.

De totes maneres això no és el principal, les trobades a la casa abandonada i les protagonistes explicant històries de por cada cop més inquietants. Històries que van fent del grup de noies una banda cada cop més tancada, més creepy. Aquestes històries vinculades amb un estrany culte i històries similars que corren per internet, un terror que no fa por perquè la realitat és el que sí en fa, una realitat cada cop més inquietant.

Fue entonces cuando Clara se enteró de que Marta Álvarez, su predecesora, había sufrido un preinfarto en medio de una broma perpetrada por un grupo que Ángela definió como “especialmente complicado”. Las chicas se habían puesto de acuerdo para hacer su propia versión del asesinato de la familia Clutter en A sangre fría de Truman Capote —lectura obligatoria de aquel trimestre—, el mismo día en que se les iba a tomar una lección sobre el libro. Cuando esa tarde Marta Álvarez, de sesenta años, entró al aula, encontró a todas las alumnas con sus cuerpos lánguidos en las bancas y con almohadas ensangrentadas bajo sus cabezas. Dos estudiantes permanecieron de pie en el centro del salón, una de ellas con un revólver, y fue en ese momento cuando sucedió.
“La pobre no pudo ni siquiera gritar y se desplomó en el umbral de la puerta”, le contó Ángela. “No le pasó nada, pero todos sabemos que se jubiló por eso”.

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Libby died. © Bailey Weaver, Creative Commons.

Hi ha pocs anglicismes però repetits molt reiteradament, suposo que deu ser com parlen les noies de casa bona d’escola bilingüe d’un país com Equador, país que no s’anomena i que podria ser un altre, a mi em recorda el Perú de Bryce i les seves escoles també bilingües també de classe alta. Aquí s’afegeix la particularitat que és una escola només per noies.

“Hay niñas a las que les gusta desafiarlo todo”, le dijo Ángela. “Cosas de la pubertad, no tienes que hacerles mucho caso”.
[…]En su experiencia los chicos solían ser grotescos y físicamente violentos, pero las chicas, a pesar de su apariencia delicada y simple, ejercían una agresividad distinta, aunque igual de cruel que la de los varones. Eran más inteligentes —como solían serlo quienes tenían que diseñar tácticas para sobrevivir en condiciones hostiles— y sabían disfrazar su hambre de violencia con ingenuidad fingida.

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Untitled © Brian Boulos, Creative Commons.

Además, a pesar de la ausencia de chicos, el coqueteo no desaparecía, y quizás era eso lo que en verdad perturbaba a Clara. Tenía la impresión de que —en algunos grupos más que en otros— las chicas flirteaban entre ellas de maneras muy sutiles, pero sexuales. Se tocaban los senos y las nalgas cuando creían que nadie las veía. Se lanzaban besos volados. Se guiñaban los ojos.

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Party Cove © Julie Pereyda, Creative Commons.

Tot i no ser una novel·la de gènere el lesbianisme hi apareix de manera adolescent, atraient i inquietant i prohibit a parts gairebé iguals. L’ambient opressiu no s’acaba en tota la novel·la, els capítols en formats diferents, records, sessions de psicoanalista, i les ficcions que creen les noies soles a la casa abandonada… tot plegat dóna com a resultat una novel·la de terror de les bones, de les que sembla que no han de fer por perquè aparentment no hi ha res terrorífic… fins que es mira amb atenció.

El llibre m’ha agradat molt, però la meva recomanació d’aquesta autora seria Nefando que em va deixar amb més mal cos i tot.

Nefando / Mónica Ojeda

Vaig agafar aquest llibre després de llegir una entrevista a l’autora aquí, això en mi és un clàssic.

Un estil atapeït però que més que allunyar-me del text m’hi fa entrar, m’arrossega. No és fàcil i costa una mica veure per on ens vol dur l’autora però indubtablement hi ha una veu narrativa forta aquí.

Tenim diferents personatges que comparteixen pis, però no és la típica narració de companys de pis, cadascú es dedica a les seves coses, n’hi ha d’espanyols i llatinoamericans, tenim una escriptora, un hacker (que ha creat una cosa anomenada Nefando), un trio de germans ecuatorians, etc. El hacker també treballa en un grup antituristes de carteristes a la rambla. La rambla actual, una riada de turistes on encara de tant en tant hi ha gent de la ciutat que parla de les seves coses.

Muy cerca de él había una pareja de lesbianas que discutía, en catalán, sobre pornoterrorismo y la absurda negación de acceso a páginas web como GirlsWhoLikePorno en las bibliotecas públicas. Valoraban la posibilidad de hacer un flashmob y masturbarse entre las estanterías de filosofía política porque, de ese modo, decía la chica con un aro en forma de herradura colgándole de la nariz, expresarían manifiestamente su desacuerdo con la censura institucional y con la equivocada idea de que la pornografía no era un medio de conocimiento ni un instrumento para la subversión del imaginario heteronormativo que las subyugaba. La otra chica, una rastafari que llevaba puesta una camisa de Sex Pistols, dijo que masturbarse en la biblioteca, además, podría abrirles los ojos a todos los que para estudiar acudían a una estancia en donde el silencio no podría generar otra cosa que un pensamiento alejado de la realidad del ruido y, sobre todo, sordo a los gritos de las voces marginales no indexadas.

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La Rambla, Barcelona 2017 © ::ErWin, Creative Commons.

A poc a poc anem descobrint què és Nefando, una cosa que s’oculta a la Deep Web, tota la web que no apareix en els buscadors normals.

Todo lo que hacías en Nefando era mirar y esperar sin saber muy bien a qué. Podría decirse que era un juego para voyeuristas porque ibas checando y dándole clic a cosas y a través de eso te enterabas, a veces sí, a veces no, de lo que pasaba, que al final era siempre nada, o al menos así fue al principio. La nada ocurría todo el tiempo, repetida en loop, porque Nefando no estaba hecho para complacer a nadie a excepción de sus creadores. Por eso digo que no era un juego aunque simulara serlo: porque trascendía todos los géneros conocidos y se situaba en una especie de limbo de la impostura. Además, como ya te dije, Nefando iba contra la ley no escrita que dice que los juegos deben ser recreativos. Eso no se jugaba: se leía, se escarbaba, se espiaba, se temía. Varias veces pensé: si desaparezco esto seguirá sin mí. Me sentía prescindible en el juego. Tenía una sensación de vela apagada, de inutilidad total.

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Anonymous © Daniel Lombraña González, Creative Commons.

I què hi havia? Què es veia? Bé, perquè us feu una idea:

Veo un agujero de bala en la pared de mi habitación. Es un túnel profundo como el ano de mi padre. Una vez intenté escapar y me dispararon en la pared. El ruido lo vejó todo, però volví. Veo a Irene gemir y salivar sobre la alfombra. Veo los senos chicos de Cecilia rebotando. Veo el silencio porque no es invisible. A papá le gustaba más antes, pero crecimos. Crecimos y papá nos disparó de muchas maneras. Veo mis manos en el suelo y mi cuerpo en un ángulo extraño. Odio verme: me veo. Crecimos con el corazón hecho un panal. Algún día lo que veo será como otras cosas. Mi amor por ellas, sin embargo, no. Papá nos filma menos. Veo sus ojos brotados y su boca semiabierta cuando ve bathtime.avi. Veo bathtime.avi. Irene se ríe de la expresión en su cara al momento de eyacular. Cuando estamos solos la beso y veo que siempre estaremos juntos. Veo los pasos de Cecilia y toda su oscuridad; sé que la salvaré de su experiencia, sé que siempre estaremos juntos. Falta poco para que podamos irnos. Papá dice que nos dejará huir. Estudiaremos en el Guayas con todos los insectos. Crecimos. Ahora puedo obligar a mamá a poner las manos en la tundra del suelo. El mundo es esa tundra donde pongo mis manos. Mi nombre es teddy00.avi.

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CES2015_Sony_Handycam_Winters © ETC-USC, Creative Commons.

I he posat les coses més suaus, hi ha descripcions molt més dures, una mena de joc que consisteix en mirar videos reals d’això… en fi, no deixa de ser una manera d’escapar i d’exorcisar els demonis propis. Vull recordar a tothom que aquesta és una història de ficció, de totes maneres hi ha hagut moments que he pensat “quin estòmac!”.

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El Gato – A Botero sculpture © Yellow.Cat, Creative Commons.

I la novel·la pornogràfica que escriu Kiki i que se’ns va oferint per entregues també és de tenir estòmac. Perquè anem descobrint que aquesta novel·la dins la novel·la es pot interpretar com una recreació de la història dels tres germans gravats per son pare. Però són ells els que creen Nefando amb els seus videos i d’altres que corren per internet, per què?

—¿No crees que Nefando fue una forma de expresar su odio?
—¿Por qué dices eso? Nefando era una obra del amor redefinido, no del odio.
—¿A qué te refieres?
—A que era un espacio para la exploración personal. En él podías pensarte de forma distinta. Los Terán lo diseñaron para que el recorrido de quien lo jugara fuera un poema.
—No todos piensan como tú, eso te lo aseguro.
—Los poemas no son agradables, al menos no los que son buenos. La poesía que verdaderamente vale la pena es la que te deja caer. Imposible no salir quebrado de eso.

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poetry © goodlookingcunt II, Creative Commons

Novel·la dura, per moment molt dura, i que no es pot deixar de llegir, la sacsejada és brutal.

https://www.ocultalit.com/entrevistas/monica-ojeda-entrevista/
Foto treta d’aquí, no es menciona autor.