Nefando / Mónica Ojeda

Vaig agafar aquest llibre després de llegir una entrevista a l’autora aquí, això en mi és un clàssic.

Un estil atapeït però que més que allunyar-me del text m’hi fa entrar, m’arrossega. No és fàcil i costa una mica veure per on ens vol dur l’autora però indubtablement hi ha una veu narrativa forta aquí.

Tenim diferents personatges que comparteixen pis, però no és la típica narració de companys de pis, cadascú es dedica a les seves coses, n’hi ha d’espanyols i llatinoamericans, tenim una escriptora, un hacker (que ha creat una cosa anomenada Nefando), un trio de germans ecuatorians, etc. El hacker també treballa en un grup antituristes de carteristes a la rambla. La rambla actual, una riada de turistes on encara de tant en tant hi ha gent de la ciutat que parla de les seves coses.

Muy cerca de él había una pareja de lesbianas que discutía, en catalán, sobre pornoterrorismo y la absurda negación de acceso a páginas web como GirlsWhoLikePorno en las bibliotecas públicas. Valoraban la posibilidad de hacer un flashmob y masturbarse entre las estanterías de filosofía política porque, de ese modo, decía la chica con un aro en forma de herradura colgándole de la nariz, expresarían manifiestamente su desacuerdo con la censura institucional y con la equivocada idea de que la pornografía no era un medio de conocimiento ni un instrumento para la subversión del imaginario heteronormativo que las subyugaba. La otra chica, una rastafari que llevaba puesta una camisa de Sex Pistols, dijo que masturbarse en la biblioteca, además, podría abrirles los ojos a todos los que para estudiar acudían a una estancia en donde el silencio no podría generar otra cosa que un pensamiento alejado de la realidad del ruido y, sobre todo, sordo a los gritos de las voces marginales no indexadas.

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La Rambla, Barcelona 2017 © ::ErWin, Creative Commons.

A poc a poc anem descobrint què és Nefando, una cosa que s’oculta a la Deep Web, tota la web que no apareix en els buscadors normals.

Todo lo que hacías en Nefando era mirar y esperar sin saber muy bien a qué. Podría decirse que era un juego para voyeuristas porque ibas checando y dándole clic a cosas y a través de eso te enterabas, a veces sí, a veces no, de lo que pasaba, que al final era siempre nada, o al menos así fue al principio. La nada ocurría todo el tiempo, repetida en loop, porque Nefando no estaba hecho para complacer a nadie a excepción de sus creadores. Por eso digo que no era un juego aunque simulara serlo: porque trascendía todos los géneros conocidos y se situaba en una especie de limbo de la impostura. Además, como ya te dije, Nefando iba contra la ley no escrita que dice que los juegos deben ser recreativos. Eso no se jugaba: se leía, se escarbaba, se espiaba, se temía. Varias veces pensé: si desaparezco esto seguirá sin mí. Me sentía prescindible en el juego. Tenía una sensación de vela apagada, de inutilidad total.

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Anonymous © Daniel Lombraña González, Creative Commons.

I què hi havia? Què es veia? Bé, perquè us feu una idea:

Veo un agujero de bala en la pared de mi habitación. Es un túnel profundo como el ano de mi padre. Una vez intenté escapar y me dispararon en la pared. El ruido lo vejó todo, però volví. Veo a Irene gemir y salivar sobre la alfombra. Veo los senos chicos de Cecilia rebotando. Veo el silencio porque no es invisible. A papá le gustaba más antes, pero crecimos. Crecimos y papá nos disparó de muchas maneras. Veo mis manos en el suelo y mi cuerpo en un ángulo extraño. Odio verme: me veo. Crecimos con el corazón hecho un panal. Algún día lo que veo será como otras cosas. Mi amor por ellas, sin embargo, no. Papá nos filma menos. Veo sus ojos brotados y su boca semiabierta cuando ve bathtime.avi. Veo bathtime.avi. Irene se ríe de la expresión en su cara al momento de eyacular. Cuando estamos solos la beso y veo que siempre estaremos juntos. Veo los pasos de Cecilia y toda su oscuridad; sé que la salvaré de su experiencia, sé que siempre estaremos juntos. Falta poco para que podamos irnos. Papá dice que nos dejará huir. Estudiaremos en el Guayas con todos los insectos. Crecimos. Ahora puedo obligar a mamá a poner las manos en la tundra del suelo. El mundo es esa tundra donde pongo mis manos. Mi nombre es teddy00.avi.

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CES2015_Sony_Handycam_Winters © ETC-USC, Creative Commons.

I he posat les coses més suaus, hi ha descripcions molt més dures, una mena de joc que consisteix en mirar videos reals d’això… en fi, no deixa de ser una manera d’escapar i d’exorcisar els demonis propis. Vull recordar a tothom que aquesta és una història de ficció, de totes maneres hi ha hagut moments que he pensat “quin estòmac!”.

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El Gato – A Botero sculpture © Yellow.Cat, Creative Commons.

I la novel·la pornogràfica que escriu Kiki i que se’ns va oferint per entregues també és de tenir estòmac. Perquè anem descobrint que aquesta novel·la dins la novel·la es pot interpretar com una recreació de la història dels tres germans gravats per son pare. Però són ells els que creen Nefando amb els seus videos i d’altres que corren per internet, per què?

—¿No crees que Nefando fue una forma de expresar su odio?
—¿Por qué dices eso? Nefando era una obra del amor redefinido, no del odio.
—¿A qué te refieres?
—A que era un espacio para la exploración personal. En él podías pensarte de forma distinta. Los Terán lo diseñaron para que el recorrido de quien lo jugara fuera un poema.
—No todos piensan como tú, eso te lo aseguro.
—Los poemas no son agradables, al menos no los que son buenos. La poesía que verdaderamente vale la pena es la que te deja caer. Imposible no salir quebrado de eso.

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poetry © goodlookingcunt II, Creative Commons

Novel·la dura, per moment molt dura, i que no es pot deixar de llegir, la sacsejada és brutal.

https://www.ocultalit.com/entrevistas/monica-ojeda-entrevista/
Foto treta d’aquí, no es menciona autor.