Viaje al fondo de la habitación / Tibor Fischer

Som-hi amb aquest autor que he sentit qualificar de gamberro en aquest article i he pensat que pot estar bé fer-hi una ullada.

Llibre estrany, una protagonista rica que ho ha aconseguit quasi sense voler i que viu en un Londres una mica fantasmal, massa car pels turistes però ple de ricatxos de mig món. Recull la correspondència de l’edifici on viu i veu arribar les cartes de cobrament de morosos a nom de veïns que fa anys que ja no viuen allà. Quan vol viatjar paga el que calgui i no es mou de Londres, busca gent i van a restaurants locals, sintonitza la seva parabòlica per veure la televisió del lloc en qüestió. Una mica estrambòtic tot plegat, almenys aquest és el principi de la novel·la, i després arribem a la part ambientada a Barcelona.

https://www.flickr.com/photos/136879256@N02/
81cf4a0a549c93d35fb1cfda83b4088a © Ur Cameras, domini públic.

Era abans, com una mena de flashback i la protagonista, Oceane, acaba treballant en un local que sembla estar inspirat en un de ben real.

Policía. Troglodita. Maestra. Colegiala. Doncella francesa. Enfermera. Novia azorada. Bailarina de la danza del vientre. Soldado. Geisha. Sargenta de nave espacial. El vestuario formaba parte esencial del espectáculo, ya que una vez eliminbas los trajes y la pobre coreografía quedaba lo que Jorge llamaba «el polvo». Yo hice de doncella francesa y de enfermera, pues ésos eran los trajes que me cabían. Mis compañeras estaban contentas con la temática, salvo Marina, que intentaba introducir a mujeres históricas y legendarias supuestamente célebres de las que las demás nunca habíamos oido hablar: filósofas que murieron lapidadas, reinas cuya influencia en el cultivo de la patata no fue reconocida, estrategas violadas, químicas fanáticas…

—No —decía Jorge—. El público sabe que lo quiere.

https://www.flickr.com/photos/robinelaine/
Bagdad Porno-Show © Robin Taylor, Creative Commons.

Una vida en que sembla una estrella, reclosa en un local on tenen tot el necessari (inclosa una piscina al terrat, i drogues i les conseqüències esperables). Tot i això sempre té els moments per deixar anar reflexions sobre temes, temes una mica aleatoris però ho compensa perquè ho fa francament divertit.

A los hombres con furgoneta es mejor darles calabazas desde el principio; o bien manifiestan un interés fuera de lo común por las herramientas eléctricas, o son asesinos en serie. En qualquier caso, no les hables de acompañarte al ballet.

No penséis que soy una esnob. Os aconsejo encarecidamente que rechacéis a cualquier chófer vestido de librea que llame a vuestra puerta en mitad de la noche anunciando que un famoso os aguarda fuera en su limusina gigante. Sólo conseguiréis que os atiborren de heroína y que exijan de vuestro trasero la ejecución de tareas que van más allá del deber. Hay que evitar las limusinas gigantes, porque una persona capaz de alquilar una sala de fiestas, a diferencia de quien las frecuenta buscando compañía, no se interesará por vosotras, y es muy probable que no desee acompañaros al ballet.

Els personatges que coneix a Barcelona son una colecció absolutament esbojarrada d’exemplars humans, potser massa i tot però no estic del tot segur. Si és una cosa dolenta, les persones sempre poden empitjorar.

Lo inquietante de Sergio era su incapacidad para distinguir entre una pregunta como «¿Tomamos una cerveza?» y «¿Secuestramos a alguien y lo atamosny amordazamos hasta que se asfixie lentamente mientras tomamos una cerveza?». Cuando discutimos la posibilidad de deshacernos de Rutger, el macarrónico italiano de Janos patinó, y Sergio malinterpretando nuestras intenciones, sugirió por gestos tan campante que lo metiéramos de cabeza en la piscina hasta que se ahogara. Janos se echó a reír, pero todos nos horrorizamos al comprender que su amigo no bromeaba. No nos atrevimos a mirarle a la cara. Esto sucedió al poco de que Hamish pereciera en la piscina.

https://www.flickr.com/photos/alyssablack/
rooftops. © alyssa BLACK., Creative Commons.

I quan «acaba» amb l’experiència barcelonina anem a una part que només pel títol ja ens situa en un marc temporal concret  «Yugoslavia». On ens explica com Audley va cap allà en plena guerra per allistar-se i aconsegueix estar en un grup d’estrangers a qui tenen entretinguts vigilant un punt amb cap valor estratègic bàsicament perquè no facin nosa.

En aquest punt la novel·la comença a naufragar i tot i que té fragments bons i divertits començo a intuir que l’autor no sap com acabar-la, sembla que no li importi i aquesta sensació s’encomana sempre al lector.

No obstante, la concupiscencia acaba por confirmarse como la única actividad que merece la pena. Los amigos quizá te abandonen, pueden robarte el dinero, las casas se desmoronan, pero el goce perdura mientras se tiene memoria. El mete-saca es el único pasatiempo de calidad. Un espacio de tiempo que puede catalogarse como bien empleado. Uno lamenta lo que viene antes y después, pero puedo afirmar con absoluta franqueza que el acto en sí, incluso cuando no hace justicia a los prolegómenos, suele ser satisfactorio. Es una lástima que no se pueda practicar a todas horas, por muy atlético que uno sea; ahí es cuando empiezan los desengaños y las peleas. Gozar nunca causa problemas, sino las emociones y la logística.

https://www.flickr.com/photos/desdetasmania/
Fucking © Ramón Peco, Creative Commons.

Novel·la entretinguda i que es llegeix bé, però amb aquesta mena de desinflada final, de no saber cap a on va o potser en cap moment s’ha sabut. És prou interessant i potser m’agafaré alguna altra cosa d’aquest autor, però no em deixa massa amb bones sensacions, m’esperava una cosa més rodona.

(Visited 1 times, 1 visits today)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *