Caridad / Mark Richard

Doble garantía per aquest llibre: l’editorial i que els  anteriors llibres de l’autor em va agradar. Som-hi doncs!

Llibre de contes, amb els ambients típics i els personatges típics d’aquests llibres (potser hauré de frenar una mica si no vull confondre autors i títols i arguments). Contes directes, on es veu les ganes de concisió, de no dir res de més. Un estil aparentment sec però que deixa volar la imaginació amb allò que no diu, i el que diu normalment ens pot semblar dur, però això ja és bastant una marca de la casa. Per exemple així comença el conte Donde el azul es azul:

La última vez que vino la feria a nuestra ciudad, tuvimos a la contorsionista en la ensenada. Bueno, no a la contorsionista entera, para ser precisos. De alguna manera se la había tragado la draga que limpiaba el fondo marino masticando arena para mantener abierta la ensenada. Entraron trozos de la contorsionista por el canal de vertido antes de ser bombeados de vuelta al exterior, envueltos en espuma, y acabar nutriendo una playa de arenas removidas. En un principio, un socorrista de la Calle Quinta pensó que se trataba de una gran medusa, pero después un médico de Dayton, Ohio, que andaba por la playa con su hijo recogiendo objetos perdidos, lo identificó correctamente. El trozo más grande que se había encontrado hasta el momento, cuando llegó Cecil, nuestro policia, era una pierna a la que se había enrollado un tramo de intestinos. Un hombre de color la sujetaba contra la corriente, cerca de la draga, con una red de cangrejos de mango largo. Había tantos cangrejos en torno a la pierna que apenas se distinguían los tatuajes. A todos los que lo vimos, se nos fastidió el apetito de cangrejos para el resto del verano.

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Trashy Beach © Arc-light, Creative Commons.

En el conte que dóna títol al llibre Mark Richard parla d’un entorn que coneix bé, els hospitals infantils per nens «tullidos» (sí, no és gaire correcte, eren altres temps i si ell que hi va anar en parla així no el corregiré jo).

Con las piernas y la parte superior -hasta el cuello- escayoladas, el niño esperó que alguien viniera a recogerle al ritmo del calendario del hospital. Semana de Paladares Hendidos: balbuceos, babas y cenas a base de avena hervida y huevos poco cocidos. El Mes de los Ciegos: igual que un juego en una fiesta, en el que unas manos inciertas sacudían a los niños para despertarlos mientras ellos tanteaban las barandillas de la cama intentando encontrar las manos de las enfermeras. El niño también siguió esperando durante el Mes de la Cadera Luxada, el Fin de Semana de los Desfigurados y el Día de los Testículos No Descendidos. El Mes de los Quemados era en verano. Había niños que destrozaban su juguete favorito y lo machacaban contra el suelo, en medio de un gran griterío mientras las monjas trabajaban, recurriendo primero al hielo y la pomada, luego a las jeringuillas. Pese a las inyecciones, persistían los porrazos y los ruidos, algo así como el contacto de carne contra carne en las camas, entre rojos y blancos relucientes.

https://www.flickr.com/photos/andrea_44/
Kids at the Sanderson Children’s Hospital, Newcastle, 1952 (Andrea in bed)

Un llibre curt, però no us relaxeu, ni el fet de tenir poques pàgines i ser un llibre de contes el fan més lleuger. El llibre és contundent i dur com els altres de Richard, una bona manera d’entrar en contacte amb aquest autor i una aposta segura si us van agradar els altres.

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