Trenes hacia Tokio / Alberto Olmos

Llegeixo alguns articles d’algú i miro si té llibre i hi vaig, un costum que em porta a llegir per damunt de les meves possibilitats, si tal cosa és possible. Després d’alguns articles d’Alberto Olmos he agafat aquest llibre, serà un descobriment o una cosa que m’hauria pogut estalviar?

El llibre està prou bé. Tenim un protagonista espanyol trasplantat a Japó i per tant la visió que té del país és com la que tindríem nosaltres, no tinc del tot clar si això és bo o dolent però és així. Es guanya la vida (malament) fent classes d’anglès a nens de 4 anys en una escola, té una xicota japonesa Kokoro, amb qui trenca i s’ha d’enfrontar tot sol al país, i amb totes les seves característiques, com per exemple una oferta desmesurada de porno.

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日本便利商店真便利 It’s really convenient for adults in convenience store © Yellow, Creative Commons.

La joven a cuatro patas tiene dos pollas en la boca. A su lado, otra joven tiene sólo una polla en la boca. A su lado, otra joven se acerca golosamente un consolador a la boca. A su lado, una joven chupa aplicadamente la polla de un perro. A su lado, dos jóvenes hociquean recíprocamente sus coños. A su lado, una mujer madura mira al cielo mientras chorrea esperma de su boca. A su lado, una profesora se masturba sobre un pupitre.[…] Cuento las películas que caben en una sola balda y las baldas que conforman una estantería. A ojo, cada estantería aloja quinientas películas pornográficas. Quinientas por cada lado. Luego voy contando las estanterías que hay en cada sección (las secciones: violación, mujer madura, hermana mayor, oral, amateur, sado, tortura, colegialas, CWNM, TV, interracial, dibujos animados, etcétera) y obtengo como resultado un total de 20 estanterías. Multiplico: veinte mil películas; a una hora por película: veinte mil horas; entre las veinticuatro horas del día: ochocientos treinta y tres días sin hacer otra cosa que ver pornografía: imposible; entre ocho horas al día ) jornada pornolaboral): dos mil días de contrato, 6,8 años visionando perversiones. Interesante perspectiva.

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tokyo metropolitan central library © Pedro Layant, Creative Commons.

Un dels llocs on el protagonista va és la biblioteca, i com que sóc bibliotecari aquesta part m’ha fet gràcia, poso només el principi:

Balada de las bibliotecarias dominatrices.

1.

Las bibliotecarias son las trabajadoras del mundo que más pinta tienen de estar haciendo lo que hacen como podrían estar haciendo cualquier otra cosa. Yo siempre me quedo mirando a las bibliotecarias y pensando qué otra cosa podrían estar haciendo. Manosear libros es algo para lo que evidentemente no ha nacido nadie. La de bibliotecaria no es una vocación, sino una renuncia.

Por otro lado, perversiono a menudo con a idea de ser violado por una banda de bibliotecarias, sobre una mesa de biblioteca y con todas las novelas de William Faulkner encima, abiertas por la página 33.

Els seus intents de relacionar-se/enrrotllar-se/follar i ja, no funcionen gaire tot i que són entretinguts i el divertit és veure el protagonista estimbar-se un cop i un altre contra aquest mur nipó d’indiferència.

Y aquí seguimos, bebiendo. Ai tenía un novio con el que rompió hace unos días. Eso, claro, me da esperanzas. Me dice que es un rockero que toca la guitarra en un grupo y que le sigue escribiendo mails y que esperará un mes (un mes exacto) antes de contestarle, para que sufra. Nota: una persona que tiene los días contados, ESPERA un mes para contestar al tipo al que en el fondo ama. Eso sí es ser una mujer, pienso, eso es feminidad. Lo demás es una mierda.

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Eri in black and white. © kaybee07, Creative Commons.

La novel·la es llegeix bé però no hi ha un gran argument o trama, simplement és el seu dia a dia a través d’una separació i immers en un món tan diferent del nostre. I el final és una mica així, la novel·la simplement acaba, no és un llibre rodó tot i que s’hi acosta i es llegeix amb interés. Provaré més coses d’aquest autor, sí.

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