Dar la cara / Larry Brown

No és el primer llibre que ressenyo de Larry Brown, abans han caigut aquests, i serà el darrer mentre la gent de Dirty Works no en tregui més.

Aquest senyor era el puto amo, i en aquests contes ho demostra. Peces petites però on hi ha tots els elements que en són característics, gent colpejada, castigada, més enllà del que és suportable, entre gent que està igual o pitjor. Hi ha alcoholisme, treballs de merda, violència, armes i trets… tot com un embogit còctel del que no pot sortir res de bo, i evidentment, no en surt.

Això és del conte que dóna títol al llibre Dar la cara:

—¿Vas a seguir viendo eso? —dice ella, pero lo dice con voz soñadora, besándome, como si no le importara mi respuesta.

No digo nada al apagar la tele. No puedo hablar. Pienso en nuestra luna de miel, en aquella pequeña habitación de Hattiesburg, cuando ella se llevó los brazos a la espalda y echó los hombros hacia delante, en cómo se aflojaron y cayeron las copas del sujetador cuando se deslizaron los tirantes por sus brazos. Creo que el primer amor es el mejor, que uno ya nunca encuentra nada mejor. Lo hizo como si me estuviese diciendo: “Aquí estoy, soy toda tuya, enterita, para siempre”. Nada ha cambiado. Ella apaga la luz y ambos tendemos los brazos para encontrarnos en la oscuridad, como dos ciegos.

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Project 50 – Day #6 (Midnight) © Sean McGrath, Creative Commons.

I això de Kubuku a las riendas:

Sue ya está harta.

—¿Cuándo vas a admitirlo? —dice.

—¿Admitir qué?

—Ya lo sabes, amiga. Que vienes a emborracharte aquí todas las noches. Hasta las tantas.

Ella dice:

—No sé de qué me hablas —como si se sintiese ofendida. Ella bebe a diario. Incluso los domingos. Sobre todo los domingos. Los domingos son lo peor porque no hay nada abierto. Como no se pase por la tienda el sábado por la noche, el domingo por la tarde va a estar subiéndose por las paredes. Ha llegado a emborracharse viendo la misa que retransmiten por la tele el domingo por la mañana, hasta deprimirse y acabar inconsciente antes de la hora de comer. Entonces Alan y Randy tienen que volver a comer pastel de pavo.

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Happy Daze Liquor © el-toro, Creative Commons.

Un dels contes és en forma de poema, l’argument és que un cotxe atropella al gos d’un nano, quan el cotxe torna enrere per recuperar la llanta el nano decideix que és de justicia llençar-li un maó, el maó trenca el vidre i impacta al conductor que queda inconscient i el peu s’enfonsa en un acte reflex a l’accelerador… fins un arbre proper… us imagineu el quadre.

Això d’El viejo Frank y Jesús:

Ahora la casa está en silencio.

El jardín también.

Si el viejo Frank estuviera aquí querría salir. El viejo Frank. Viejito y bueno. La cosa más feliz que os podáis imaginar. Saltaría para quitarte la galleta de la mano. Saltaba casi un metro. Y meneaba ese rabo regordete con todas sus fuerzas.

El viejo Frank.

El señor P piensa ahora que lo mismo tendría que haber disparado a su esposa en lugar de al viejo Frank cuando empezó a sugerir que había que cargarse al viejo Frank. Ahora es demasiado tarde.

O el personatge protagonista de Vida nocturna, en un parell de fragments:

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Beard of Sorrow © Johnny Silvercloud, Creative Commons.

Hace ya tiempo que llegué a la conclusión de que no es fácil satisfacerlas, al menos no para mí. Hay tíos que pueden abordarlas sin más y ponerse a hablar con ellas tan campantes, contarles lo que sea. Yo no. Yo tengo que esperar, armarme de valor, tomarme unas cuantas cervezas. Tengo que quedarme un rato sentado, en una mesa o en la barra, y estudiarlas detenidamente hasta dar con una que parezca que no vaya a rechazar mis avances. Esto suele significar elegir a una que está sola, que quizá sea un poco mayor que el resto o que incluso no tenga muy buena pinta. A veces espero a que se ponga a bailar con otro hombre, solo entonces me lanzo y entro en acción cuando vuelve a sentarse. A veces, si veo a una cuyo aspecto me atrae, hago que le lleven una copa a la mesa. Pero ya digo que no es fácil.

[…]

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IMG_0463 © Rachel Dissell, Creative Commons.

—Estás divorciada —digo.

—Ufff. Ojalá.

He aquí justo lo que menos necesito en este momento: enrollarme con alguien que tenga más problemas que yo. Como si no me bastase con la condicional. Lo que menos me hace falta ahora es enrollarme con una tía que va a pasarse toda la noche ahí sentada contándome lo bien que la follaba su marido. Pero tiene unos pechos realmente estupendos. Y no creo que me haga ningún daño sentarme un rato con ella a charlar. Puede que esté tan sola como yo.

—¿Entonces? ¿Separada? —le pregunto.

—Sí.

—¿Desde hace mucho?

—Unas dos semanas. Pero mira. Me importa una mierda lo que haga ese lamentable hijo de puta. Por mí, como si no vuelvo a verle en toda mi vida.

—Y has salido a pasártelo bien.

—Ni lo dudes.

Le digo que creo que eso podemos arreglarlo.

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Lumber © Mike Mozart, Creative Commons.

Em declaro fan absolut del penúltim conte del recull Adiós a la ciudad, sensacional, no poso cap fragment, hauria de copiar el conte sencer i és relativament llarg, possiblement el més llarg amb una vintena de pàgines que es llegeixen en un sospir.

Si voleu començar amb alguna cosa de Larry Brown aquest és el llibre, una degustació de Brown a xupitos per estar segurs de si és el vostre estil de llibre abans de decidir-vos a les seves molt recomanables novel·les.

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