La señora Fletcher / Tom Perrotta

Ja fa la tira em vaig llegir The Leftovers (no, no he vist la sèrie) i em va agradar prou per tornar a confiar en un llibre de Tom Perrotta.

La senyora Fletcher, Eve, protagonista, divorciada i mare d’un noi comença a patir la síndrome del niu buit quan el nano, Brendan, comença a anar a la universitat.

Un nano blanc de classe mitja justeta a la universitat. I la mare sola, sense saber massa què fer més enllà de treballar en una residència. S’apunta a classes a la universitat (hi ha diferents tipus i sembla que hi ha coses més públiques i després les universitats com les de les pel·lis), concretament a Teoria del Gènere. I es comença a fer addicta al porno de MILFs per internet. I ella és la típica mare que comprovava astorada com el seu fill esborrava l’historial del navegador, i ara està així. A més es comença a replantejar la seva sexualitat, una cosa a la que ajuda un consum de porno molt alt, adonar-se de les coses que fa el seu fill, els seus estudis i el treball amb gent gran, que dolorosament li recorda que la vida són quatre dies amb un final sovint molt fumut.

Brendan había cumplido su palabra a rajatabla los tres primeros días mandándole un único mensaje cada veinticuatro horas, aunque todos ellos decían en esencia lo mismo: “La universidad es genial!!!” […]

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Busy with the phone © Blondinrikard Fröberg, Creative Commons.
Pero ese día no había recibido ningún mensaje. Claro que era viernes y, tal como le acababa de contar Ted, Brendan estaría borracho, así que había una explicación. Pero, aún así, ¿su hijo iba a romper al cuarto día la promesa que le había hecho? ¿Tan irresponsable era? Claro que podía ser ella quien tomase la iniciativa, mandarle un sucinto “te echo de menos, besos” y esperar a que respondiese, pero ese no era el trato. El trato era que él le mandaría mensajes, y Eve quería que lo hiciese por iniciativa propia, sin sentirse presionado, porque la quería y deseaba incluirla en su vida. Pero ella ya sabía, mucho antes de terminar su partida contra Heather0007 (una victoria decisiva para Eve), que se estaba autoengañando. Esta noche su hijo no le iba a mandar un mensaje, y lo más probable era que al día siguiente por la noche tampoco lo hiciese. Él no era de esa clase de chavales, del tipo de los que piensan en su madre mientras se lo estan pasando en grande con sus amigotes o flirteando con una chica guapa de su residencia. De ahora en adelante Eve solo recibiría noticias de Brendan cuando a él le apeteciese comunicarse, si es que le apetecía —probablemente, cuando necesitase algo— y estaría de suerte si eso sucedía una vez por semana.

La protagonista és la mare, però s’alternen els capítols narrats per la mare o el fill, amb qui costa sentir alguna empatia, però fet i fet és un adolescent bastant estàndard. La conversa amb el seu “orientador” és un tràmit que tots els universitaris han de passar, és força tragicòmic.

—Pues bueno, Brendan, dime. —Hizo una pausa para aplicar el masaje al otro ojo, estirando con fuerza la piel, arriba y abajo, y hacia ambos lados—. ¿Qué esperas de la universidad?

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underwear party © Oliver DelaCruz, Creative Commons.
Sabía que no podía contarle la verdad, que consistía en mi deseo de apuntarme a todas las juergas posibles y estudiar lo mínimo, pero no tenía preparada una respuesta para salir del paso, de modo que empecé a tartamudear.
—Yo… yo… bueno, esto… ya sabe. Buena pregunta. Supongo que un título.
—¿Un título en qué?
—Económicas. Creo. Si logro sobrevivir a las matemáticas.
—¿Por qué Económicas?
—Ya sabe. Para encontrar un trabajo en cuanto me gradúe.
—¿Qué tipo de trabajo?
—Cualquiera. Me basta con que me paguen una cifra de seis dígitos. Bueno, quizá no de entrada, pero sí en cuanto tenga un poco de experiencia. Ese es mi principal objetivo.
 El tipo puso cara de impresionado, pero con una mueca sarcástica.
—Pues buena suerte.
[…]
—¿Ya hemos terminado? —pregunté.
Asintió y me levanté. Cuando ya me dirigía hacia la puerta, me llamó.
—Brendan —dijo—. Tienes claro lo que es el consentimiento, ¿verdad?
—¿Perdón?
—Es un concepto muy sencillo. “No” significa “no”. Y una persona ebria no puede dar su consentimiento para mantener relaciones sexuales. Lo entiendes, ¿verdad?
—Sí —respondí—. No soy idiota.
—De acuerdo. Que tengas un buen semestre.

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[no va a Columbia però m’agradava aquesta foto de la universitat]columbia university ©André-Pierre du Plessis, Creative Commons.
El company d’habitació de Brendan, Zack, i la noia que treballa amb Eve a la residència (tècnicament Eve n’és la superior) Amanda completen els protagonistes. Tots viuen en un lloc relativament proper a Nova York (almenys quan parlen de Nova York sempre comenten que no és gaire lluny, això poden ser 6 hores de cotxe pels americans) anomenat Haddington (no estic segur de si és l’enllaç correcte). La gent allà creix, se’n va a la universitat i amb sort no tornen, o ho fan derrotats per la vida i amb unes perspectives que fan que la vida de poble petit no sembli una opció tan depriment. En uns papers secundaris però també interessants hi ha Becca, lo nòvia d’institut de Brendan, i una noia que coneix a la universitat, Amber, aquesta és Amber:

Amber era dolorosamente consciente de la disparidad entre sus posturas políticas y sus deseos. Era una feminista global, defensora de las personas con minusvalías y una aliada incondicional de la comunidad LGTB en toda su gloriosa diversidad. En su condición de mujer heterosexual, cisgénero, físicamente sana, neurotípica, del primer mundo, de clase media y de raza blanca, luchaba para ser siempre consciente de su posición privilegiada y evitaba utilizarla para silenciar o ignorar las voces de quienes no gozaban de estas inmerecidas ventajas, que tenían mucho más derecho que ella a hablar sobre muchísimos temas. Como no podía ser de otro modo, Amber también luchaba con entusiasmo contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo, la homofobia, la transfobia, la cultura de la violación, el bullying y todas las formas de microagresión.
Pero cuando se trataba de chicos, por algún misterioso motivo, solo le atraían los deportistas.
Era horrible. Deseaba sentirse más atraída por hombres que compartiesen sus convicciones políticas —los que abrazaban árboles, los inconformistas con el género, los activistas veganos, los okupas y boicoteadores, los alumnos de Estudios Sociológicos sobre la Raza Blanca, los intelectuales negros que llevaban gafas estilo Malcolm X—, pero no había manera de que funcionase. Siempre se quedaba prendada de deportistas: jugadores de fútbol americano, lanzadores de peso, delanteros de rugby, luchadores de la categoría de pesos pesados —incluso un odioso golfista, aunque él era un caso aparte—, la gran mayoría de los cuales eran chicos blancos, bebedores, con lustrosos pechos depilados, criados como privilegiados e incapaces de ver más allá de sus pollas. Y por supuesto a ella la utilizaban como un objeto desechable, sin ningún tipo de remordimiento o disculpa, porque en eso consistía ser un privilegiado: en gozar del permiso de tratar a los demás como una mierda sin dejar de estar convencido de que eres una buena persona.

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Busty amateur MILF with great cleavage © BUSTY UK MILF, Creative Commons.

Quan ja ens imaginàvem una típica història de mare avorrida i sola i nano passant-s’ho de cine a la universitat, el llibre ens porta sense que ens donem compte a la situació inversa. La mare gaudeix d’una segona joventut i independència mentre Brendan no aconsegueix adaptar-se, perquè mai s’ha hagut d’adaptar a res, és un nano que s’ha trobat el món i la gent adaptat a ell sempre i que la cosa no sigui així és completament antinatural. En un rampell torna a casa des de la universitat, i la reentrada no és fàcil.

—Joder, ¿qué problema hay? —preguntó él—. Cuando estaba en la universidad, cenabas sola cada noche.
Era cierto, por supuesto. Durante el otoño había cenado sola encantada porque así tenía que ser. La ausencia de su hijo formaba parte del necesario y correcto orden de la vida. El problema era su presencia ahora —un enorme paso atrás para ambos— y a eso se sumaba su asombrosa capacidad para acaparar más espacio del que le tocaba en la casa y ofrecer muy poco a cambio.
—Tienes razón. —Eve le señaló la puerta—. Pásatelo bien. Si bebes, no conduzcas.
—Ya lo sé, ya lo sé —dijo Brendan con tono cansino, como si fuese una persona adulta y madura de la que se pudiera esperar sensatez—. Disfruta del pollo.
[…]
Toda la libertad que había experimentado durante el otoño, esa mareante sensación de nuevos horizontes, había desaparecido por completo. Ya no era una estudiante que cavilaba sobre teoría feminista, bebía y bailaba con sus amigos, exploraba su sexualidad y cometía errores estúpidos pero muy excitantes. Ahora no era más que una simple mamá madura que cortaba cebollas, se sentía abandonada y limpiaba las pelusas del filtro del aspitador. Se sentía limitada y constreñida, como si la vida la hubiera vuelto a meter en una caja que conocía muy bien pero que se le había quedado pequeña.

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Spicy Honey-Brushed Chicken on Couscous 07.20.09©timlewisnm, Creative Commons.

Hi ha més secundaris, com Margo (tot i que encara hi ha qui li diu Mark), els companys de classe d’Eve, en especial Julian, alguns dels ancians que viuen a la residència, alguns companys d’universitat de Brendan com el Sanjay… Els secundaris també tenen el seu paper en la trama, possiblement Becca i Amber per la banda de Brendan i Margo, Amanda i Julian per la part d’Eve siguin els més significatius.

Aquesta és la virtut del llibre agafar una història que veiem venir i donar-li la volta, i convertir-la en una cosa a més a més de més sorprenent més terrorífica. La idea de recuperar una certa independència i tornar-la a perdre és… per no parlar de que Brendan està malbaratant molts diners i moltes oportunitats de cara al futur.

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[Tom Perrotta] The Leftovers ©Peabody Awards, Creative Commons.
Amb aquest resum i aquests elogis i tots aquests personatges algú pot pensar que aquest és un llibre gruixut, i no és el cas, 360 pàgines que es llegeixen pràcticament d’una tirada un cop s’agafa velocitat de creuer.

Aquest llibre me n’ha recordat d’altres, Tom Wolfe va fer un retrat de les universitats nordamericanes a Sóc la Charlotte Simmons, però sobretot aquest llibre trobo que s’emparenta molt i molt bé amb els de Charles Baxter però sobretot amb els de Nickolas Butler, connexions que em venen al cap llegint un llibre. Molt recomanable.

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