Furtivos / Tom Franklin

Com la majoria d’autors de la “marca” Dirty el llibre presenta personatges a qui la vida tracta a hòsties, un gerent d’una fàbrica de grava que empentat pels deutes de joc comença a vendre producció pel seu compte, matrimonis abocats al fracàs que comencen amb un embaràs també fracassat… feines dures, vides dures sense perspectives de millora, només d’anar tirant, de vegades literalment perquè allà no ets ningú si no mates animals, millor si és furtivament. He sentit el mateix que quan vaig llegir Knockemstiff, uns personatges pels que no sé si sentir compassió o directament por, i m’alegro de ser-ne ben lluny.

Res millor que unes mostres, aquestes del conte Shubuta:

   Esto es lo que pienso: morir en el hospital, ni por el forro. Si hay que largarse hay que hacerlo violentamente, con un poco de honor, rescatando a un bebé de la vía del tren y que el tren te lleve por delante. Cubriendo con tu cuerpo una granada de mano en pleno combate y salvando a once compañeros. Algo así. La pistola en la cabeza es siempre una opción, pero se necesita añadir un toque creativo.

Como Willie Howe. Un negro cultivador de sandías que vivía por aquí, en Shubuta, Mississippi. Alineó treinta sandías maduras a lo largo de su cerca, les pegó unas gafas de leer con cinta adhesiva y les descerrajó un tiro a cada una por la lente izquierda. Luego se metió en su casa, se arrastró bajo la cama y se pegó un tiro en el ojo derecho, sin quitarse las gafas.

[…]

-Esa novia suya, ¿alguna vez le ha hecho chuletas?

-Oh, amigo.

-Hijo, ¡qué lamentable! Nunca hay que comer carne de manos de una mujer. Se la meten en las bragas y ahí la curan antes de cocinarla, y si te la comes te poseen para siempre. Así es como me cazó a mí mi señora. Harás cualquier cosa que te pidan una vez te caiga el maleficio encima. No hay escapatoria.

https://www.flickr.com/photos/sanfranannie/
Excellent pork chop @ NOPA © Ann Larie Valentine, Creative Commons.

O aquest fragment de Triatlón:

Así que Bruce y yo arrancamos dejando una larga y fina franja negra de caucho en la carretera; probablemente la única prueba que deja Bruce a su paso. Pero de mí hay pruebas por todas partes: en el recibo de la tarjeta de crédito, en la tarjeta de fichar de la planta química, en la mujer que sangra en mi casa, en la lápida de mármol blanco de un niño.

[…]

Bruce regresará.

Me estará esperando en las escaleras de mi casa una mañana temprano cuando vuelva del trabajo. Hará algún chiste sobre meter la tarjeta en la ranura de la máquina de fichar. Me contará que vendió la Triumph en Tempe, Arizona, y vivió con una mujer navajo durante demasiados meses, luego le robó su Trans Am y se largó a California a casa de su amiga Laura, una actriz. Que consiguió un papelito en una película de gánsters con Robert De Niro y alguien le reconoció y el FBI dio con él y pasó una temporada entre rejas. Que cuando le soltaron a los dos años se montó en un autobús rumbo al este y cruzó el país. Vio pasar los estados, cerros y desiertos, pozos petrolíferos, ríos famosos y señales de acontecimientos históricos. En las afueras de El Paso dejaron atrás a un grupo de mexicanos que observaban inmóviles cómo se incendiaba su casa desde el jardín. Cruzó Louisiana en otro autobús en la oscura madrugada con una petaca de plástico en el bolsillo, mirando en la ventana el reflejo de la punta encendida de su cigarrillo, leyendo los nombres de los lugares por los que pasaban y tratando de recordar si conocía a alguien de allí.

 

https://www.flickr.com/photos/allenthepostman/
Trans Am © allen watkin, Creative Commons.

Un dels millors contes és La balada de Duane Juárez:

Ned utiliza dinamita para pescar. Ascienden a la superfície dando vueltas, idiotizados y aturdidos. Te inclinas por encima de la barandilla de su carísima embarcación y los agarras. Te bebes su cerveza y te fumas su maría. Te pasas toda la noche por ahí y mientes a tu mujer. A veces Ned trae chicas y sabemos por experiencia que el reflejo de la luna en el agua, las Corona heladas que almacena en el vivero y la adecuada canción de Jimmy Buffett en el reproductor de CDs hacen que las chicas se pongan a chorrear como esponjas. Y ya puedes colarte dentro de esas suaves ricuras húmedas que Ned encuentra por ahí y quedarte a dormir toda la noche. Son inteligentes, la chicas de Ned. Leen novelas. Agentes inmobiliarias, asistentes legales o universitarias.

¿Y dónde las encuentra?

Es rico. Son ellas las que lo encuentran a él.

https://www.flickr.com/photos/freewine/
Riley’s Station Canoe Launch © Thomas & Dianne Jones, Creative Commons.

I el conte final que dóna títol al recull, un conte llarg d’una seixantena de pàgines simplement magistral i que m’ha recordat, d’una manera molt estranya però així són les relacions que faig entre llibres, a Huckleberry Finn, de Mark Twain, possiblement si l’escrigués ara el personatge seria molt semblant a algun dels germans Gates que protagonitzen el conte. I també em costa no pensar en aquest conte com en una mena de “versió” o recreació de l’argument del llibre de Donald Ray Pollock El banquet celestial. Les relacions entre llibres poden ser molt estranyes, però aquestes dues són força evidents.

https://www.flickr.com/photos/remac1981/
kudzu © Richard McVay, Creative Commons.

Potser la millor descripció és dir que és un llibre de Dirty Works, és suficient pels entesos.

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